Archivado en: Pequeñas iluminaciones
“El desdichado Sah Zamán se acostó, pero si la presencia de su hermano el sultán había logrado atenuar durante unas horas su dolor, al quedar solo lo sintió con más intensidad que antes. En lugar de disfrutar el reposo que tanto necesitaba, no hacía más que recordar su terrible desdicha”
Anónimo // Las mil y una noches.
Sentado en el camión (en la parte de atrás y pegado a la ventanilla; tal y como lo hace mi querido señor Liebre), recordé lo que B. me había dicho la noche anterior, en medio de una ronda de vodkas con jugo de naranja y agua quina: “Yo la quiero, pero no estoy enamorada de ella; la adoro, sí, pero sólo eso. En cambio, ella está súper clavadísima conmigo; y yo ya se lo he dicho de mil maneras, y simplemente no entiende“. Y entonces yo lo comprendí todo… Desde entonces la soledad no me ha parecido tan mala.