Fines de semana con suerte apocalíptica

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De una u otra forma, Doroty se lasió con la suya. El Tercer Ojo dio patadas de ahogado y al menos le sangró el hocico a la bestia infantil. Esta vez la Ciudad Esmeralda no salió ilesa. Se filmó el corto. Y Fray Cobayo no celebró, porque no había nada que celebrar. Contuvo al señor director y -en parte- lo reconfortó; ni él se merecía la desfortuna que los hados le asignaron. Claudia no llegó, ni se presentó, ni siquiera mandó un mail de buena estrella… Claudia sigue perdida, y don Fray Cobayo ya la da por muerta.

1.- El director de fotografía e iluminación fue injustamente arrestado. Le achacaron haber robado su propio automovil.

A veces pienso que agoté mis tiros de suerte antes de tiempo. Es como ese capítulo de los Simpsons en el que Homero compra una mano de mono mágica que le concede a él -y todo su clan- cuatro deseos. Tal vez agoté mi suerte en pedir chupones, como Maggie. No lo dudo, en su momento los he de haber disfrutado. Pero ahora un poquito de buena suerte no me caería mal. Aunque sea una pizca.

Suerte… Muerte… La muerte puede ser un golpe de suerte.

Fray Cobayo sufrió el día de filmación. El llamado fue a las nueve y comenzó a filmar a las 2. Su ansia le consumía el estómoga. Pero sólo observaba al Señor Drector retorcerse en el piso de la locación en una especie de contato de berrinche mal logrado y a solas. Fray Cobayo no se explica esta conducta ¿Qué caso tiene hacer berrinche si nadie te observa? Sólo él veía al Señor Director caer en las profundidades de su desesperación. Nadie, sólo él…. Pero no todo fue malo. Lady Blue y el señor Prodcutor Ojos Claros llegaron en el momento justo y salvaron la filmación… bueno, el señor Ojos Claros, no, pero Lady Blue sí, asumiendo el cargo de camera-man (o mejor dicho, woman) y sacando del hoyo al Señor Director. Anafilia estuvo a la altura de los demás actores. Con más trabajo, tal vez, pero al menos lo intentó con todo su ser. Y el Fray Cobayo lo aprecia enormemente. El señor Serpientes Escaleras y el señor Maumorós también; grandes actores… demasiado grandes para una producción tan escueta, pensó Fray Cobayo.

2.- El departamento de maquillaje (uno muy Infonavit si me lo permiten) terdó cuatro horas maquillando al señor Serpientes y Escaleras. Yo no entiendo tanto puto tiempo para pintar a un payaso.

El sábado no fue un mal día. Pero tampoco fue fantástico. Me la pasé jugando a la Ceniciente toda la mañana. Después corrí a la Ciricua para ver al Lobo dar una conferencia sobre “El Vampirismo y sus transformaciones en la literatura”. Cuando llegué, ya estaba doña Lobita, el Lobo y La Niñamurciélago. Me uní al clan, dándome cuenta que era el único wey que osaba no vestirse de negro. Uy, grave error. Me gané miraditas tontas de darketos babosos, ocultos en la oscuridad y platicando de lo triste y deprimidos que estaban… o de lo tristes que estaban de lo deprimidos que se veían… o de algo similiar. Enigüey, me chuté la conferencia y dos obras de teatro… ¡JA! eso fue un eufemismo… no fueron obras de teatro. Gordas vestido de negro subieron al escenario a bailotear a lo pendejo sintiéndose malotas. Chale, ya nadie se esfuerza por nada, todo se hace al ahíseva y puras pendejadas se hacen. ¿Y a eso osan llamarle contracultura? Así hasta el Dennys puede autonombrarse así…

Suerte… fuerte… morderte… coserte… coserte los labios para dejar de escucharte…

El viernes Fray Cobayo logró contactarse con la divinidad en la capilla de siempre. Después de dos largas semanas, Cobayo pudo rezarle a su Santa de todas las devociones. Él y Anafilia, recién desempecada de las Guadalas, trayendo como único recuerdo un beso que no quería, pero que de todas formas le dieron. Al tratar de regresar a su amdriguera, se encontró con la no-sorpresa de la ausencia de transporte púbilco. Tomó un taxi y escuchó la Mano Peludo… vaya clausura para un día tan desatinado. Un día con tantos errores que bien puedo haber sido una noche muy larga… una noche de Doro-tí.

3.- De todos los departamentos no se hizo uno. Nadie respondió como debía y las quejas no se dejaron esperar. Nada da más coraje que el coraje que no puede expresarse.

Hoy domingo salí con Manel a tomarme un café. El lugar de siempre… tengo un extraño affir por ser recursivo. Supongo soy un animal de costumbres. De costumbres bizarras. Así como soy experto criador de aves de mal agüero, también soy el mejor entrenador de verdugos; su examen final, es cortarme la cabeza en el momento menos justo. Platicando con Manel me encuentro con la gran decadencia de nuestro sistema mundo. Leáse: Todos nos estamos llendo a la chingada. Y tan felices de eso ¿verdad? Tal vez hoy fue mi día de radicalismos. O de pendejez, que es lo mismo. No lo sé a ciencia cierta, sólo puedo suponer que me siento un poco más en paz al mentalizar que no importa lo qu ese haga, todo, todo, todo, se lo va a llevar la chingada. Y celebro eso. ¡Salú!

Suerte… puente… duende… donde… ¿dónde?… ¿qué?… no sé… nada… ¿Y la Suerte? La deje en mis otros pantalones…

Fray Cobayo se dispone a dormir después de un fin de semana que si bien no fue ajetreado, por lo menos tuvo sus cosillas. Ya la semana dictará el camino a seguir… porque el destino está fijado: Nadie va a cualquier parte… todos vamos a ese mismo sinlugar. Arriba la eliminación de los sentidos, que Fray Cobayo va para ninguna-parte.

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Un comentario en “Fines de semana con suerte apocalíptica

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