Noticias de una somnolienta realidad que amenza con perpetuarse para siempre

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NOTIMEX .- Se rumora por ahí que Fray Cobayo anda duermiendo más de la cuenta. Las autoridades no han aclarado, ni desmentido el rumor, sin embargo, vecinos del hábitat ratonil en cuestión, dicen haberlo visto dormir más de la cuenta. Incluso se planea una marcha en el zócalo capitalino para protestar por este hecho de impunidad. Dicen los dirigentes del movimiento que no pretender tener consideración antes tales desviaciones de la personalidad y la conducta…

No es que Fray Cobayo duerma más de la cuenta, es tan sólo que los días se han acortado considerablemente. Amanece más tarde y la noche siempre lo sorprende a insospechadas horas de la comida. Sube, baja y transborda en camiones urbanos y foraneos con su nueva libretita bajo el brazo. Desprende una hoja de los árboles y escribe su nombre diez veces, la descuartiza y la avienta al aire con un soplido demencial. Soplido que, gracias a los cigarros constitudinarios, no es muy fuerte como para tumbar las casas (de infonavit) de los cochinitos en cuestión.

Quiero suponer que el presente es algo más allá de la tensión vital entre el pasado y el futuro… y es que sólo quiero creer en algo por el simple hecho de creer. Pero no porque se trate de un “algo” significa que se trata de cualquier cosa, al contrario. Un hombre casi encuerado empotrado en una cruz no me dice nada. Otro sentado con las patas enredadas y torciendo los dedos me desanima. Una estrella… mmmh, jamás he sido fan de las estrellas… así que sólo me queda creer en algo tan superficial y vacío como mi condición de superficial y vacío me lo permite. He tratado de llenar el hueco de mi cráneo con letras, pero esas pierden al poco tiempo su significado. Intenté clavar fotos y memorabilias a las paredes, pero no hay clavo que traspase tan dura cabeza. Imaginé que el vacío se llenaba con humo, pero sólo me calentó el aire. Así que busco una creencia a la medida que no deje espacio al tiempo que todo lo corroe. Por eso, para evitar al tiempo, lleno mi cabeza vacía con tiempo muerto, con tiempo de espera, con preguntas e inquietudes que son meras pérdidas de tiempo. Por eso me imagino al presente como un “ando”, como algo que está “pasando”, que pasó, pasa y pasará hasta que se detenga, como un intrincado rango de posibilidades que no son sino fatuas esperazas de que algo pase… algo… algo tan sólo para llenar el hueco en el que nada entra.

Dormir… sufrir… podrir… morir… Entender el sueño como un “coming atractions” del futuro.

…Dicen los especialistas que este fenómeno se debe a la baja prescencia de actividades diarias en la vida de los roedores. La solución, en apariencia, es conseguirle un trabajo de verano en lo que el roedor fraile regresa a su vida cotidiana. Mientras tanto, los líderes sindicales promueven lo que será, tal vez, la marcha más inútil de esta semana.
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