Días que fluctúan más rápido y barato que el peso mexicano (¿pluma o pesado?)

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Realmente no entiendo las relaciones interpersonales… creo que la maldición del hombre es tener que relacionarse con el hombre. El lenguaje es producto de este sino perverso… y hoy, hoy lo odio. Pero no mucho, la verdá sea dicha. Porque a final de cuentas, hacemos de él lo que se nos antoje. Es nuestra puta personal. Pero como toda puta, tiene precio fijo; el costo de usarlo como nuestros calzones, es no entendernos. Aunque la verdá poco importa. Pa’ qué quiero que me entiendan si ni yo meeesmo me entiendo (y si ni me importa entenderme).

Los ánimos fluctuantes, cual caja torácica de inodoro. Ora sube el flotador, ora baja. Por momentos vacío, por otros, vaciado. A veces lleno, a veces hasta el tope de mierda. Y jamás limpio. Con la sensación de sentirse limpio; pero eternamente infestado de gérmenes y bacterias. Ideas ponzoñosas, recursivas y de mala ortografía. Ha der ser el verano inminente y las primeras lluvias fuertes del año. El dolor de cabeza y el exceso de humo en los pulmones. Hombre Marlboro, quítate que ahí te voy con un cancer XXL.

La Pasionaria sigue floreando. La primer flor del año fue arrancada por el viento. Un avechucho muerto en mi balcón, con sus ojos desorbitados y sus plumas empezando a cerecer. ¿Pero quién le manda a las xodidas golondrinas hacer un nido en el hueco de un foco? Por pendejas tuve que inventarme un cepelio ficcionario ficticio. Y enterré al avechucho en la Pasionaria. Que su muerte alimente la vida de otros. Así debe ser. ¿Quiere ayudar a su comunidá? Pos mátese, dónele vida y déjenos oxígeno para respirar. Yo lo haría, pero estoy muy ocupado.

Y la vida irremediablemente continúa. La sequía de escritor me empieza a agrietar la piel. El tiempo se llena de dunas e insoportables vados. Yo sólo quiero vivir como cocainizado. Pero no quiero ser el cocainizado yo. O al menos no sólo yo. Quiero que todo se mueva al ritmo del beat dance noventero de Alfa radio (chafa). Punchis, punchis, punchis. Yea, yea, yeiii. Todo arriba, todo rápido, todo, todo, todo en movimiento frenético, hasta vomitar de la emoción. ¡Vomitemos! y luego, como los perros, traguémonos el vómito. ¡Sí, sí, sí! No pares, sigue sigue, no pares, sigue sigue. ¡Que el ruuum, el ruuum, el ruuum is on faierrr!

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2 comentarios en “Días que fluctúan más rápido y barato que el peso mexicano (¿pluma o pesado?)

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