Sábado por la noche en un viernes que ya no és

Estándar

Jade de nuevo está en la Condesa. Sábado por la noche, Ciudad de México. Paseando con don Monero en un Ford azul. Mis mensajes le llegan como un recordatorio. Le recuerdan que no hay dos sin tres; aún y cuando tres nos reniegue. Sábado por la noche, neones prendidos. Las luces de la ciudad pasan rápido, como líneas de color ámbar. Tal vez sea el efecto de “la droga”. Enfrente de los televisores, veo dos siluetas besádose. Café Tacuba. Maniquís infantiles bailando. Sábado por la noche, Cabaré-tito. El Cualquiera con la vista perdida; se hace el que no ve. Yo salto con Pinche Juan que grita ojalá-que-llueva-café-en-el-campo. Los cuatro somos los más “adultos” del lugar. Y bebemos cerveza, y reímos de lo estúpidos que somos. Sábado por la noche, Ciudad de Puebla. Recostados uno sobre el otro, en una banca del centro. El frío que se cuela entre los huesos. Figurillas decrépitas cruzan frente a nosotros. Reímos. Sábado por la noche, Ciudad de Puebla. Las luces tenues, el cuarto azul. Los labios de Lisandro en los de Santa. Yo incado a su lado, riendo. Anafilia sentada en una mesedora, fumando. Una mano que me acaricia. Unos labios que me besan. Mi risa que se ahoga en un beso convulsivo, desesperado. Sábado por la noche, Ciudad de México. Jade habla de Fadanelli y su última fiesta “desenfrenada” en una cantina del centro histórico. La Montejo en una jarra. Ella un poco ebria, yo muy ebrio. La Condesa de noche y sus adolescentes fashioneables. Sus caras alargadas, con peinados sacados de alguna revista o del MTV latino. Jóvenes adultos contemporaneos hablando de música indie. Parejita de San Ángel se besa frente a nosotros. Jade ríe, yo la observo. Sus labios se descomponen en una mueca de belleza. Mi mano se enreda en la suya y nuestras piernas se encuentran. Sábado por la noche, Ciudad de Puebla. Laniñamurciélago, el Lobo y yo frente a una taza de café. La noche que apenas comienza. Las pláticas que, entre risas, recorren rutas literarias insospechadas. Futuras promesas para un trío de deleznables. Los ojos del Lobo grandes y redondos, negros. Los manoteos de Laniñamurciélago para aderezar una historia hilarante. Tres tazas de café a medio consumir. Sábado por la noche, Ciudad de Puebla. Ome tiene la cámara fotográfica en sus manos. Mi cabeza en el pecho de Lisandro. Su brazo me abraza. La mano de Santa acaricia mi ristro. Lisandro recargado en los pechos de Santa, Lady Blue sore Lisandro y Santa. Eldelosmilnombres sentado en el filo de la cama. Y Ome dispara. Sábado por la noche. Manel y yo, tendidos en dos sofás. El Oxygen vacío. Las lámapras sobre nosotros. Caída narrando su última aventura amorosa, esperando su próximo encuentro. Y no llega. Y no habla. Y Puebla la vieja se derrumba de cansancio sobre nosotros y el martini de Manel, sobre mis dos chelas y la extraña mezcla que Manel bebe. Sábado por la noche… ningún lugar.
Anuncios

5 comentarios en “Sábado por la noche en un viernes que ya no és

  1. Sábado por la noche, ciudad de Puebla, insisto testarudo en una historia que jamás sucederá, una lámpara morbosa nos espía, unas cervezas se ríen de mí, tras una profunda y melancólica mirada algo pasa y el ojo contrincante se satura de agua hasta derramarse, una gota sale entre las pestañas del parpado inferior, brilla, cae al vacío dejando una estela en el aire, una mano corta su precipitación a la mitad y la regresa aplastada al ojo, lo limpia, mierda que cosa tan hermosa, justo cuando aceptaba la vacuidad de la insistencia, detengo el respiro, mi ojo desea emular al contrincante pero no puede, hace mucho que le es imposible hacerlo, así que me quedo como pendejo mirando? Sábado por la noche, ciudad de Puebla, es difícil el desprendimiento pero no es posible evitarlo, me despido en la puerta con una sonrisa triste, me alejo cavilando, dándole un vistazo a las fotografías obtenidas durante el encuentro, en definitiva, aquel duelo de miradas es la más bella imagen en 28 años?Sábado por la noche, ciudad de Puebla, me dedico a beber cervezas hasta terminar al alba, sin conciencia, actuando sin vergüenza un ahorcamiento, es divertido ver como puedes contar algunas veces con elementos físicos para recrear las metáforas que traes en la cabeza, supongo que es cuestión de suerte?Domingo por la noche, ciudad de México, tengo que dormir?

  2. ¿Vino a la Condesa y no marchó? ¡Qué grave circunstancia! Lo redime la imagen de “Lisandro” abrazando a un cobayito. ¡Tierno como las lagrimotas de la Heidi/Adelaida! Saludos desde una ciudad que no tarda en inundarse…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s