Viajar estando quieto.

Estándar

No puedo negarlo. Me siento un poco extraño, un poco raro, un tanto tonto. Supongo que el ciclo hipomaniaco ha llegado a su fin. Empieza el descenso en montaña rusa (¡Ajúa!). Tampoco puedo señalar qué es lo que me tiene por debajo del agua en estos momentos. Tal fue el hecho de que no pude ver a Santa en toda esta semana. O este POST de Jade, en el que narra sus culturosoaventuras decadentes, muy en el tenor de: !yo-quiero-ser-una-chica-beat-reloaded!

O tal vez porque empiezo a hallarme más en la soledad que en la compañía.
Hoy terminé de leer una antología: “Cuento erótico”. Ya sabe, lo de siempre: Sade, Guy de Moupassant, Bocaccio, etc., etc., etc. Nada del otro mundo. A veces los relatos eróticos -que no rayan en los porno- terminan siendo historias de cuernudos y amantes. Algo así como comedias de situación donde el sexo es el hilo conductor. Sexo… peores y mejores cosas me han pasado. No lo extraño; al menos por ahora. Supongo que es la reacción típica a los periodos de claentura demoniaca.
Hoy también colgué un cuadro que compré hace varios meses -un año, tal vez- en Guadalajara. En él hay dos seres andróginos con la vvestimenta darketa. Eldelosmilnombres veía en él a un par de hombres; yo veo mujeres. Como sea, el fondo es una carta escrita en engro sobre lienzo rojo. Y al centro hay una postal desde el espacio, escrita por Laika. Es un bonito cuadro que llevaba mucho tiempo arrumbado. Como muchas cosas de mi vida.
Mañana por la mañana parto a Irapuato. Regresaré el martes o el lunes; no sé. Después, será el destino quién se encargue de decidir a dónde iré a parar; si a Puebla o al Defe.
Espero que para mañana este sentimiento se esfume. La carretera siempre ejerce benéficos efectos en mí. Es una de esas cosas que pueden cambiarme el día… o la vida.
Durante la comida estuve rememorando mi viaje a Cancún. Partimos del Defe… Villa-hermosa, Champotón, Mérida, Cancún… Chetumal, El Tajín, La Venta, Valladolid. Tantos lugares en tan poco tiempo. Y un calor infernal. Y soledad en la compañía. Recuerdo esa soledad… leí a Kafka en el asiento trasero de la camioneta. “El Castillo”. Novela inconclusa… como todo en esta vida.
Mañana viajo temprano; parto a los campos de fresas y las colonias Up Town de Irapuato. Me acompañeré de libros y evadiré al pasado lo mejor posible; siempre lo hago lo mejor posible.
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2 comentarios en “Viajar estando quieto.

  1. te deseo un buen viaje y que no te marees leyendo con tus lentotes las letras chiquitas en el vaiven del camion.oyess, apenas me cae el veinte de que quiza sea cierto que ya no trabajaras para la prestigiosisima uia de puebla de los angeles. o estoy en el error de tu literatura fantastica? en ambos casos, que barbaridad! adiosssss!

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