Ya de regreso (no por mucho)

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Pues las vacaciones no terminaron tan mal como habían empezado. A final de cuentas salió un rato el sol y cesó la lluvia. Digo, yo quería un cielo nublado, no una maldita tormenta tropical… pero bueno, uno nunca obtiene lo que quiere (si no lo sabré yo).
Todo mejoró en el momento en que me decidí a hacer lo que tenía planeado hacer sin importar qué. Así que saliendo del café internet, empapado por un viaje express a Zihuatanejo en busca de un banco,me jullí a caminar por la playa. Claro, empapándome hasta el alma, ciego por el maldito fijador de pelo que se escurría en mis ojos y tratando de fumar un cigarro bajo la lluvia. Fue rico… aún y cuando ahorita me duela la garganta. Justo después de esa caminata, cesó la lluvia y salió el sol ¿qué bonito, no?
El esposo de Doña Aunti Foxista llegó y eso como que le calmó la neurosis. Y pues La Señora Mater, pues La Señora Mater ya estab bien harta también de la Doña Aunti Foxista, por lo que muy feliz también se alejó del grupo. Y cada quién, ya sin lluvia, hizo su santa voluntad.
Los precios no bajaron, la verdad, la comida está por las nubes. Y ni se diga de los putos taxis; por ejemplo, el que te lleva al aeropuerto cuesta $180 pesos. Y el que te lleva a Zihuatanejo $60. Ni a donde correrle, la verdad. Pero bueno, ya después de tanta cosa, regreso a mi jaula para pernoctar y mañana partir a la sierra con mis súper alumnos y mis súper compañeros de trabajo. Ay qué emoción… la verdad preferiría dormir por dos días, pero bueno, qué le puedo hacer. Me iré a dormir recordando todas las carnes y pieles que puede ver en el aeropuerto… oh my Dog! qué cosas, qué cosas… yo, en mir próximas vacaciones, quiero ir al aeropuerto por varios días… oh sí.
PD (para los que me mandan mensajitos): Mi celular se jodió misteriosamente. Ahí luego les aviso qué pex con eso…

Desde el infierno

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BUAAAAA… Snifirifi, o sea, jelouuu, AGHHHH… alguien, por favor, sàqueme de esta mugrosa playa wanna be de primer mundo. Desde que bajè del aviòn no he vuelto a ver el sol. Dìa y noche llueve, lluve y vuelve a llover. Y por comida gasto $150 pesos mìnimo, o sea, AGH, sànquenme de aquì, por favor, buaaaa. Yo pensè que venìa de vacaciones, pero no, nel, ni madres, estoy en el infierno de las vacaciones, estoy en el hoyo de la posmodernidad, estoy comaprtiendo cuarto, comida y tooodo -absolutamente todo- con dos mujeres de màs de 50 años neuròticas y recursivas. Estoy en el hoyo. No para de llover. Es màs, ahorita, estoy empapado. ¡Y lo peor! Mi celular se jodiò misteriosamente! Ya no sirve, no fururla, naaada. O sea, no, no, no, no, no… Alguien, por favor, alguien màteme.
¡Què bonitas vacaciones!

Vacaciones en familia 2, sin Cheevy Cheese

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¡Basta! Me llevo mi neurosis clasemediera de paseo a las bellísimas playas de Ixtapa Zihuatanejo (¿serán?). Odio la playa, sí; pero un día más en este rancho cosmopolita y juro que me volveré… mmm… ¿loco?…. mmm… ay no sé, pero me largo. Ya llevo libros, música y una cajita de Lexotan de contrabando. Lesboña dice que debo tener sexo mientras estoy de vacaciones… ¿Mis ascetismo tendrá vacaciones? Oh my Dog! Lo que será, será, ¡Ajúa!… pero lo mejor, lo mejor es que el viaje no acaba con mi regreso a mi no humilde rancho. No, no, no, no… de ahí me llevo a mis alumnitos adorados a Tzinacapan Puebla; no sé a qué, pero me los llevó. ¡Ajúa! Confio en que lleven mota.
Por obvias razones, este blog no tendrá post nuevos sino hasta el sábado no-sé-qué-tantos de octubre, fecha en la que regreso. Si encuentro intenet en la sierra, prometo postear algunas incoherencias ajenas. Así que me largo… disfrute la carrera de ratas…

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Odio la noche de los sábados.
[A menos que Lesboña y sus amigas androgenizadas me saquen de mi cuarto y me lleven a algún antrillo para ponerme hasta las manitas de alcohol].

De TV y Novelas para el mundo

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Oh, my Dog! Los paparazzis no me dejan en paz; ni siquiera cuando compro calzones en el Costco. Esto de ser estrella diva de la escena cultural local está empezando a volverme loco. Snif, sólo pueden comprenderme Lady Di y Niurka…
Tendré que hablar muy seriamente con mi agente. He dicho.

El consentido de mi profesor

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Hay días en los que, parado frente al grupo, me pregunto qué rayos hago ahí. Se supone que doy clase, ajá, pero la verdad es que sólo me los mareo tratando de parecer un poquito más inteligente que ellos (a veces funciona); y la verdad sea dicha, no le encuentro mucho sentido a eso.
Quiero creer que lo hago por dinero; pero recapacito un poco y me doy cuenta de que me pagan menos del 25% de lo que un profesor con licenciatura terminada cobra.
Trato de convencerme que aseguro mi planta para cuando me gradue; pero caigo en cuenta de que realmente no tengo nada que enseñar.
Imagino que lo hago porque me gusta la psicología… no, esa ni yo me la creo.
Entonces termino la clase más temprano, saco un cigarro, enciendo el discman y fumo mientras camino de regreso a casa, con el alma guardada en un folder y la moral hecha trizas

Por hoy

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Por hoy -al menos sólo por hoy- me niego a creer que los esquizoides no se enamoran, o que la psicosis no se convierte a neurosis, o que es imposible volar.
No me importa el pensamiento delirante.
Me vale verga el Edipo inverso.
Que la neurosis sea feliz, a mí qué diablos me importa.
Me la mama la realidad; soy un elefante rosa (delirium tremens).