El consentido de mi profesor

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Hay días en los que, parado frente al grupo, me pregunto qué rayos hago ahí. Se supone que doy clase, ajá, pero la verdad es que sólo me los mareo tratando de parecer un poquito más inteligente que ellos (a veces funciona); y la verdad sea dicha, no le encuentro mucho sentido a eso.
Quiero creer que lo hago por dinero; pero recapacito un poco y me doy cuenta de que me pagan menos del 25% de lo que un profesor con licenciatura terminada cobra.
Trato de convencerme que aseguro mi planta para cuando me gradue; pero caigo en cuenta de que realmente no tengo nada que enseñar.
Imagino que lo hago porque me gusta la psicología… no, esa ni yo me la creo.
Entonces termino la clase más temprano, saco un cigarro, enciendo el discman y fumo mientras camino de regreso a casa, con el alma guardada en un folder y la moral hecha trizas
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3 comentarios en “El consentido de mi profesor

  1. No te agüites cobayin…hay muchas cosas de las que no percibimos el más mínimo rasgo de beneficio… sin embargo, es importante para muchos de nosotros las cosas que escribes, porque nos damos cuenta que no somos los único a los que se nos ocurren este tipo de ideas. De alguna forma me identifico con algunas de las cosas que escribes. Me siento menos solo en el pinche mundo

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