Tres idos de la mente

Estándar

Hacía mucho tiempo desde la última vez que escuché Jazz en un café con luz tenue, lungos grandes y buena compañía. Demasiado tiempo, tal vez.
Las conversaciones se deshilachaban en líneas de palabras que se perdían entre los acordes sonoros de trompetas, guitarras, baterías y emblemáticos saxofones escupidos por una bocina.
Después vino la mota. Y las risas, las dulces risas que se perdían entre la música de Goriliaz y Fat Boy Slim.
Las manos que iban hacia ninguna parte, pero que rozaban cuerpos en su camino. Besos dulces, ácidos, a veces salados, pero extrañamente tiernos, como si hubiéramos sido tres adolescentes descubriendo el mundo de los “mayores”, practicando habilidades vistas en revistas porno o en videos musicales, estrenando sensaciones, entendiendo por qué cada parte del cuerpo estaba donde debía estar.
La música nos envolvía, nos recorría a la par de las manos, de los labios, de las texturas reconocidas, a veces olvidadas, pero siempre de una u otra forma presentes. Decidimos detener el juego, abandonar el local cerrado para ir a nuevos territorios, bajo otras luces, en otros ambitos.
Abordamos el coche rojo y cómo pudimos llegamos al barsucho que se dice antro, a la casona vieja poblada de jotas y chacales, al monumento perdido del barrio de Analco. Bajamos del coche casi a rastras, entre risas y mareos, sabiéndonos intoxicados, cruelmente intoxicados; ya no de lujuría, sólo inflamados de unas ganas turbias por mover el cuerpo.
Aún pachecos y dando el balconazo, recogimos las terjetas de consumo mínimo. Tardamos demasiado tiempo en organizarnos para entrar. Nos veíamos. Veíamos al rededor. Y nos preguntábamos qué diablos hacíamos. No sé cómo, pero logramos superar la estancia del antro. Ante nosotros el lugar medio vacío, pero con luces y música. Música. Y los cuerpos reaccionaron. Pero ya no en cadena. Ya cada quién por su lado. Juntos, claro, pero con la vista perdida y los brazos estirados, con las piernas en movimiento y el pecho ligero, flotando, tras la mente que se nos iba. Porque eso éramos ella, él y yo; tres idos de la mente, perdidos en una noche posmoderna, tratando de ser de nuevo adolescentes con hora de llegada y dinero de contrabando, manejando el coche de papá y fumando mota a escondidas.
Varias horas después… después de un show infumable, de un striper asquerso, de una música que ya no nos movía las piernas y de un escenario tan desprovisto de belleza, decidimos abandonar de nuevo el local… en busca de otro lado, de un lugar para los tres, de nuevos aires para viejos conocidos.
Condujo su automovil rojo por la ciudad. Nirvana, Willie Colón, Madonna y Control Machete nos acompañaron en el recorrido. Bajo el dominio de sus acordemos vimos la luz del centro pasar a los costados. Descubrimos prostitutas, chichifos y jotos desesperados. El mundo no era un lugar para nosotros. Terminamos en los hot dogs de la Juárez, tragando hamburguesas que no pudimos terminar, compartiendo una lata de refresco y escuchando la vida pasar, ajena a nosotros, aunque sólo fuera por una noche.
Me dejaron en casa de mi abuela. Con un beso rápido nos dijimos buenas noches y cada quién se fue para su casa… para dormir, para soñar, para evitar ese vacío que al otro día nos tomaría presas… ese vacío bajo el cual escribo.
Anuncios

2 comentarios en “Tres idos de la mente

  1. Son deseos de carne, de mundo, de tiempo, de no-ser. Arrepiéntase y crea en la adolescencia como estado perfecto para los homínidos: en ella todo se vive al límite, hasta la casi apoteósica música de esos congales que repitieron las bocinas del antrucho que vio morir sus aspiraciones orgiásticas…Predicadora y predicativa Medea

  2. pues que cosas…Cobayete ya regreso a estos lugares por que las catuvideas escolares y la vida real me tenian muy apretado…sin embargo me siento re mal…hace dos mes renegaba de mi sentimientos y mi corazon era feliz siendo pequeño y putrido, hace dos meses entregue demasiado a una relacion que me decia: -eres lo máximo-, y otra cursilerias y me entere de mis grandes miedos: tengo sentimientos…ahora todo esta roto y confuso, quiere volver a funcionar conmigo y recuperar el camino, pero tambien cree que lo mejor es que me consiga a alguien mas…mientras como el dixit: No salgo, ni me casaré con el solo le pego!, mientras esta semana me hizo reproche por respetarle su espacio vital…se que algunos de aqui le concoen y son sus amigos…pero como a los padres, he dejado de admirarlo, pero aun sigo tan osesiando con su presencia y su relacion…ahora todas las perversiones con mota y actitudes sexuales de adolescentes que antes formaban parte de mi suicida personalidad, me dan asco y me ponen muy bajo…estoy roto t olvidado…ahora solo creo en el asesinato, la defuncion y la destruccion…que sera de mi…que sera de aquel que no meda respuestas claras?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s