Fiestas marca Ibero

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Fiesta en fraccionamiento pseudo-popis al sur de la ciudad. No tienes nada mejor qué hacer. Es sábado por la noche; y la neurosis sabe donde encontrarte si no te mueves pronto. Sopesas los pros y los contras. Ganan los pros por un cínico: alcohol gratis. Te pones el suéter y metes las patas en los converse. Tu ropa tiene demasiados hoyos; se te cuela el aire hasta el fondo del culo. Pero te vale madres, lo que necesitas es salir a cualquier lado para poder conciliar el sueño. Empiezas a caminar por la calle, a oscuras, con la luz de tres pinches farolas cada cincuenta metros. Apresuras el paso cuando sientes que te siguen. Simulas agacharte para ahuyentar una jauria de perros semi-salvajes. Y por fin, después de 10 oscuros segundos, alcanzas la avenida.
Caminas hasta la parada más próxima; te queda bastante lejana. Y esperas. La eternidad y un día. Alzas el brazo y el camión se detiene. El pasaje son un pareja secreterail hastiada y tú. El chofer viene achondeándose con una vieja de top y lonja descomunal de fuera. Asqueroso. Te sientas al final del autobús, pegado a la ventanilla. La parejita secretarial también empieza a cachorrearse. Hubieras traído tu discman. El paisaje pasa frente a tí dedodificado en líneas de colores. Pasas de los amplios lotes baldíos a las inmensas mansiones de provincia; nada del otro mundo.
Tocas el timbre casi al llegar al Oxxo. El chofer no baja la velocidad. Y pasa de largo la parada. Vuelves a tocar el timbre, histéricamente. El camión frena de golpe y abre la puerta. Arranca mientras intentas poner un pie en el suelo. Pero no caes. Sólo sientes el flamazo de la adrenalina que sube desde tus pies hasta tu cabeza. Resorteaste con las piernas y salvaste a tu dentadura de un encuentro contra el pavimento. Quieres gritarle algo, mentarle la madre, de menos chiflarle; pero te falta el aire y para cuando lo recuperas el armatoste ya se ha ido.
Cruzas la calle y te internas en el fraccionamiento. Casas burguesas, de tinte clasemediero; fachadas conservadoras en tonos pasteles. Adornitos de mercado de artesanías chafa. Pastos bien recortados y letreros con la consabida leyenda: “¡Cuidado, niños jugando”! De vez en cuando pasa un coche a toda velocidad y con la música a volumen alto; punchis, punchis, punchis. Caminas, caminas, caminas y sigues caminando. Das vuelta en una esquina sólo para perderte un poco más. Buscas letreros, números, direcciones, cualquier cosas; pero sólo ves fachadas con pastos bien recortados. Te estás desesperando.
De alguna forma llegas a la casa que estabas buscando. Un taquero de “Punto y coma” está en la puerta, montando un gran tozo de carne al pastor. Entras. Saludas a las caras conocidas de siempre. Beso en la mejilla para las damás; apretón y medio abrazo para los caballeros. La oreja te arde. Seguramente, durante un falso abrazo, alguien rozó la pieza del lóbulo. Y de duele. Giras un poco el arete; pone resistencia. Pero termina soltándose y girando. Limpias la costra disimuladamente y te diriges a la mesa donde están puestas las botellas. Hay Jimador y Smirnof; Cocacola y Fresca. Tomas un vaso de plástico rojo y te sirves Jimador generosamente; sabes que no vas a aguantar la fiesta si no estás medianamente borracho. Llenas lo que queda del vaso con Fresca y te sientas a platicar con una cara conocida…


Ella: Shalalalá, shalalá, shalalá, ¿Hay tarea para el lunes?
Yo: No sé.
Ella: Shalalalá, shalalá, shalalá, quiero ponerme peda.
Yo: Bueno.
Ella: Shalalalá, shalalá, shalalá, creo que ya estoy peda.
Yo: Je.
Ella: Shalalalá, shalalá, shalalá, me da miedo salir con él, es que ya tengo novio.
Yo: Pues engáñalo.
Ella:
¡Shalalalá, shalalá, shalalá, o sea, no, no, no, no!
Yo: Este… voy por más, ahorita regreso.

Te escapas cortesmente. Das unos pasos a la mesa y platicas con otra chica Ibero. Te ríes y ella empieza a bailar. Te niegas y corres a sentarte. Ella va hacia tí y te levanta. Se escucha por todo el garage “¡Dame más gatzoliiina!“. Emulas el baile y apresuras tu segundo vaso generoso de Jimador. “A ella le gusta la gatzoliiina“. Te separas so pretexto de ir a servirte un tercer vaso; realmente necesitas estar ebrio para seguir bailando. “De reversa mami, de reveeersa“.
Te haces wey por un rato. Miras alrededor. En un círculo amplio la gente modosita clasemediera de la Ibero. En uno pequeño y más disperso los wanna be sofisticados de la UDLA. En otro los de la BUAP, de pantaloncito de vestir y camisa.
Se te acerca el algo así como novio de la cumpleañera. Es un tipo alto, moreno y flaco. Sus lentes son de pasta negra, rectangulares; como los tuyos. Sabes de antemano que se las da de intelectual. Buscas alguna forma de sacarle la vuelta. Pero estás acorralado. Si vas a la izquierda, regresas a la plática de: “quiero engañar a mi novio pero no puedo, o sea, no, no, no, no”. Si te mueves a la derecha, te van a hacer bailar reguetón. Tomas aire y le das la mano…


Él [con voz impostada]: (…) Mmm… sí, cuando la gente piensa en la Metomorfosis siempre toma como referencia inmediata a Kafka, siendo que la de Ovidio es primera y más fructífera, [risa, también empostada], si la gente leyera a Ovidio alcanzaría un nivel superior de conciencia y encontraría que ahí se encuentran resuletos los grandes misterios de la vida [risa], sí, Ovidio, ¿Cómo olvidar a los grandes?… si supieran la causa final de las cosas, en términos aristotélicos, no se preguntarían por los motivos del sexo, ni de las características imanentes al placer, [risas], ya sabes a lo que me refiero. Bla, bla, bla, blof, blof, blof. ¡Claro! Es que la teoría es lo más sencillo de la psicología, la práctica… en la práctica se encuentra el revés, la fuerza, lo difícil… la práctica psicológica es la apoteosis del ser humano. Bla, bla, bla, blof, blof, blof.


Bajo cualquier pretexto te alejas del tipo. Ni siquiera recuerdas si fue uno bueno. Sólo le dices algo y caminas. Te despides a la distancia y vuelves a salir a las calles obtusas de un fraccionamiento al sur de la ciudad. Sientes en tu cuerpo el alcohol. Sientes el frío de la noche… y caminas, de regreso, tal vez con un poco más de claridad respecto al sentido de las calles, a la ubicación de la avenida que buscas. Después de dar varias vueltas escapas del burgo de casitas en tonos pasteles y arquitectura ñoña. Está de nuevo frente al Oxxo, en la avenida que buscas. Levantas la mano y paras un taxi.
En el camino a casa sonríes. El aire frío te golpea la cara y enfría el calor de la hinchazón del oído. Los ojos se te cierran y la distancia entre tu cuerpo y la cama cada vez es más corta. Hoy podrás conciliar el sueño.
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4 comentarios en “Fiestas marca Ibero

  1. ¿Por qué me dio un dejà-vu? Ah, claro, porque eso lo vivo a cada rato. Pero, señor, si se pone más que medianamente borracho igual y hasta duerme mejor.Saludos, y no se ande metiendo en esos rollos tan feos :D.

  2. ¡Joder con Puebla! Pero si yo los hacía harto distintos… pose, Kafka y Jimador con reggaeton de fondo musical. La situación está peor que la Rivera maya después de . Véngase para aca inmediatamente. Armemos jalengue now! Martinis, Hôtel Costes, poca gente y bien escogida…Manuel i MedeaP. Datita ¿Ha estado Mr. Cobayo enamorado últimamente? Igual y acá le conseguimos pareja…

  3. Aqui el perrito del mal que le habla!!! que se perforo el lobulo!!! solo tengo mi ceja izquierda perforona…me encanta!!!ndo reuna mas plata me perforare la nariz y el pabellon auricular…ademas el wey del MONSTER que las hace esta re weno…y el cabello a la MOHAWK…que cosas…siempre quise hacerlo…pero por ahora gano el cabello largo, liso y cortado en forma irregular (que asco…cada vez soy mas freson)…pero en fin…que cosas…!

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