De los domingos

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Feme Fatale // Cortes�a de la revista DUDA

“En ocasiones festejábamos mi cumpleaños en algún parque, y yo era feliz. Después vendría la tarde a estropear nuestras corretizas, nuestros cantos, nuestras risas. Comenzaría a refrescar. Los papás marcharían alegando asuntos para mañana; agarrarían a sus hijos y se los llevarían cuando un minuto antes todos nosotros parecíamos estar bien. Un minuto después, habrá que arreglar los uniformes de los niños, ya ves que es domingo, nena, y ni contar con la muchacha, argumentarían las madres. Mi argumento: Ma, no organices en domingo porque el lunes medio mundo se levanta más temprano, y el domingo todo está por hacerse. Lo que yo expusiera tendría sin cuidado a mamaíta, -otro argumento mío-. Y ya me sentía triste”

Marcela Rodríguez Loreto // Los extraditables

Cuando se habla del domingo, no se está hablando en realidad de un día, sino de una tarde muy larga en la que amanece y luego anochece.

 

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2 comentarios en “De los domingos

  1. Lisandro

    Estoy de acuerdo, los domingos son así… días que nunca parecen valer la pena, que pasan sin mayor contratiempo, que se escurren entre los relojes, siempre amanece muy tarde y anochece muy temprano. A ritmo lento pero constante, es el único día en el que no podemos cambiar su velocidad. Es casi imposible eternizar los segundos de un beso en domingo, es un poco más imposible acelerar los segundos de una lágrima rodando hacia abajo.

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