Del estrés

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Estrés. Hay mucho de eso.
Que si esto, que si lo otro, que si no sé qué.
Respira, Cobayo, respira.
Falta aquello, éste está mal y hay cita para tal hora.
Uf… ¡Respira, Cobayo, respira!
Busca la bibliografía, sada las copias ¡Subraya!… ¿Y la monografía?
Agh. Sólo respira, sólo respira.
Hubo muchos errores, hay que corregirlos, concilia voluntades.
¡Eres el editor, carajo!
Respira, por favor, respira.
Califica: 120 resonancias + 60 trabajos + 20 reportes de lectura.
Para la próxima clase, eh.
Ah, y tómate las pastillas.
¿Las pastillas?…. ¡En la madre, ya no hay!
Cómpralas… ¿Con qué puto dinero?
Respira, Cobayo, respira, respira, ¡Respira!
Lee. Subraya. Procura entender. Vuelve a leer.
Res-pi-raaaa.
Mañana es jueves… ¡Ya quiero que se acabe el año!

De jueguitos Medeos

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Vsitando el blog de don Medeo Mandarino (mi hermanito puta-tivo), me encontré con este simpático jueguito para incrementar el ocio en el momento menos propicio; o sea, éste… justo ahora que me ahogo en tareas por corregir, lecturas por hacer, clases por preparar y monografías por elaborar. Sea.

Instrucciones:

1. Coja el libro que tenga más cerquita.
2. Vaya a la página 123.
3. Váyase ahora a la quinta oración.
4. Copie las siguientes tres oraciones.
5. Publíquelas en su blog junto con el nombre del libro y el autor.
6. Ponga la cadena de tarea a otros tres cristianos. (nel, eso no lo voy a hacer).

Resultados:

“Este proceso, llamado individualización es el único medio por el cual la personalidad alcanza el nivel más alto de desarrollo de todas sus partes.
f) Los símbolos son muy importantes en la teoría de la personalidad de Jung. El hombre es afortunado en el sentido de que puede operar su vida con símbolos”.

José Cueli // Teorías de la personalidad.

A quien se le antoje, hágalo. Nomás avise que lo hizo pa’ ir a checarlo.

De la incongruencia

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Golpes de la vida // Cortes�a de la revista DUDA

“Me dio tristeza, como Bambi. Cuando a los tres o cuatro años vi esta película de Walt Disney, tuvieron que sacarme del cine llorando porque los cazadores habían matado a la mamá de Bambi. En la guerra asesinaban a millones de madres. No lo sabía, no lloraba por ellas, ni por sus hijos”.

José Emilio Pacheco // Las batallas en el desierto.

Dediqué tres años de mi vida impartiendo la materia de Psicología Social y Comunitaria, dejándoles a mis alumnos lecturas de Massimo de Angelis, Adela Cortina, Alain Tourain, Francois Asher y el Sub comandante Marcos. Me esforcé por mostrar lo perverso que es el sistema capitalista neoliberal con sus transnacionales y su economía globalizada. Les advertí de la deshumanización… ahora espero la resolución de un trabajo en un business consultant (ni siquiera tiene nombre en español), donde me pagarían más del doble de lo que percibo ahora y tendría la oportunidad de irme a trabajar a Francia. Mi trabajo consistiría en hacer restructuraciones a empresas; con todo y despidos incluidos. Los dos últimos candidatos que quedan somos yo y otro chavo. De ser elegido, aceptaré el trabajo. Qué rápido vendí las nalgas; creo que a eso le llaman madurar.

De las eternas justificaciones

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“Todos mis estudios en general, de filosofía y de cine, siempre han sido un pretexto para yo poder escribir. Nunca quise estudiar literatura porque veía que toda la parte académica es la parte que no me interesa. Me interesa por la parte creativa. No hay o no había un espacio para estudiar, para ser escritor. Por el mismo tiempo, obviamente yo tenía un interés universitario de estudio y también una necesidad social. Tenía que justificar socialmente, ante mi familia y ante la sociedad en general, mi oficio por escribir. Tenía unos 18 años y tenía que justificar mi existencia. Entonces, escogí dos disciplinas por un interés propio sin ningún afán de realizar nada allí más que sostener mi escritura. Ya estaba escribiendo mis textos y era como una justificación. Estudié filosofía sin ningún compromiso más que el de escuchar y ver qué cosa yo podía sacar para mi literatura. Después se encadenó con cine, pero nunca con el fin de llevarlo a la práctica”.

Emily Hind // Entrevista a Mario Bellatin

Mi primera opción de carrera fue la veterinaria. Fracasé. Quise estudiar letras; pero la UDLA era muy cara. Lo único que sabía era que quería escribir; nada más. Entonces elegí psicología, y por ende, la Ibero; mera casualidad.Fue la mejor manera que encontré para justificar cinco años de mi vida.

De los cambios

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Sé que en esta versión de “Necropsia a un Cobayo” me he venido inclinando por un formato más impersonal que en las anteriores; escudándome tras de letras ajenas, usándolas como pretexto para escribir unas cuantas oraciones que pocos pueden llegar a entender completamente.

Lo cierto es que me ha complicado de más la existencia. Encuentro muchas frases subrayables, pero no siempre dan pie para que escriba aquello que quiero decir pero nadie está presto a escuchar. Lo cual -seamos sinceros- le ha quitado un poco de encanto a este blog que se caracterizaba por lo desparpajado y anecdótico, por lo azotado a veces, por lo cínico en otras.

Así que decido regresar al formato tradicional. O mejor, combinar ambos formatos; a ver qué sale.

De la soledad

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No soy el único en apoyar esta tesis // Cortesa de la Revista DUDA“Desde mi hora más tierna no he sido
como otros fueron, no he percibido
como otros vieron, no pude extraer
del mismo arroyo mi placer,
ni de la misma fuente ha brotado
mi desconsuelo; no he logrado
hacer vibrar mi corazón al mismo tono
y si algo lo he amado, lo he amado solo”.

Edgar Allan Poe // Solo

Ya lo sabía; él sólo vino a confirmármelo. Fue contundente, estamos solos, dijo, y eso es lo único que tenemos; a nosotros mismos. Gran discurso interrumpido por el chocar de tarros y las pláticas ajenas. Quién dice que el corazón no habla en las mesas de un botanero.