Adiós

Estándar

Murió. Hoy por la tarde murió. Para siempre.
Él era el centro de mi universo, el ombligo de mi cuerpo.
Y ahora ya no está. Nunca más estará.
De él sólo me quedarán los recuerdos y un fantasma deslavado que recorre cansino el centro de la ciudad.
Todo huele a muerte.
Rapé mi cabeza, afeité mi bigote y barba, me rasuré todo el vello del cuerpo.
A partir de hoy estoy de luto.
El dolor me consume, el llanto no basta.
Me desapareceré del mundo por un tiempo.
Adiós hasta entonces… 

Él ha muerto. Tengo que aprender a vivir con ello.

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