De los viajes II

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¡Ah� está! // Cortes�a de la revista DUDA[post sin acentos, ni enies, debido al fucki’n teclado gringo]

Que maravilla son estos bares con conexion a internet gratuita. Es lo minimo necesario por un tequila a cuarenta pesos y un cover de cincuenta pesos; algo mas que los poblanos deberian aprender de los tapatios. Es mi sexto dia de viaje, y aunque Guadalajara ya no me parecio tan alucinante -como la ultima vez-, no puedo negar que me siento bastante comodo con mi estancia en Jalisco. Los interjesuiticos… muy cansados, un poco aburridos, pero a final de cuentasun excelente pretexto para viajar hasta estas latitudes con los gastos pagados por la Ibero. Regresando a la realidad. Me encuentro en un bar bastante burgues, repleto de gringos madurones y una cantante que coverea -con buena voz, hasta eso- viejas canciones norteamericanas; insisto, nada mal por $50 pesos de cover. Como buen nionio, traje unos cuantos libros del trabajo conmigo (sobre genero, sexualidad y sociologia). Confieso que hasta ahora solo he leido y subrayado unas cuantas hojas, pero maniana, bajo el sol tapatio y frente al mar, me prometo a mi mismo darle una buena estudiada. No he escrito mucho, a lo sumo unas cuantas paginas de mi libreta negra. Pero me la he pasado bien. No solo he pensado muchas cosas, sino tambien recordado. Hace poco mas de 8 anios estuve por estos lares. Todavia creiamos ser una familia. Y me da cierta nostalgia por esos viajes que mis padres nos pagaban todo; bebidas en la playa, restaurantes caros, atracciones turisticas, algun juguete… buenos tiempos; al menos lo vacacionales. Soliamos viajar mucho. Conoci gran parte del pais en esos viajes. Y ahora parece que me dedico a recorrer esos lugares nebulosos en mi memoria. Las playas ya no son tan grandes, ni el calor tan insoportable y a los monumetos les falta ese cierto dejo de pesadez que todo escuincle le achaca bajo la presmisa de “todo el tiempo que no este en la playa, es tiempo perdido”. Ese solia ser yo. Ahora a duras penas me meto al mar. Al igual que Santa, lo miro a una prudente distancia, y paso el dia entero mirandolo y perdiendome en los renglones de algun libro. Porcayo dice que es pesimo escribir con gerundios, que delata la pobre calidad de un escritor. Creo que soy adicto a ellos. Por lo pronto la noche para mi esta terminando. Es hora de regresar al hotel y dormir un poco.

De los viajes

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Cuarto día en Guadalajara. La obra de teatro fue todo un éxito. Sin embargo mi salud no es la mejor. Desde el lunes no he dormido. El insomnio me está matando. Para colmo estoy estreñido y los litros de Coca cola y café no ayudan a mejorar la situación. El viernes parto a Puerto Vallarta, con la esperanza de descansar un poco y poder trabajar en la selección de bibliografía para la materia que estaré dando en verano. Extraño a mis amigos; aunque no lo niego, me he divertido bastante por estas tierras. Espero poder dormir dentro de poco. De lo contrario, caeré muerto en cualquier esquina. It’s so cold in Alaska.

Del deseo ajeno

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Deseo // Cortes�a de la Revista DUDAVente en mi boca, chiquillio vente ya.
Me sabe como a moka,
vente en mi boca, ¡yea! 

Las Ultrasonicas // Vente en mi boca

Nos conocimos en la madrugada de un domingo. Para la noche del lunes ya me amaba. Sobra decir que todo acabó mal; estas cosas siempre terminan así. Jamás, en toda mi vida, me habían hecho el amor de tal forma, con tanto deseo. Así como tampoco había existido alguien que se obsesionara conmigo a tal grado. Mis amigos lo apodaron “el Psico [Zai-co]”. Sus mensajes de celular despertaban risas nerviosas en cualquier lector. En mí producían un espasmo que me recorría todo, granulando la piel de mis brazos. Miedo, eso era. Fue un amor enfermizo que duró tan sólo una semana. Tiempo suficiente para que él terminara amenazándome con romperme la madre. Un quid pro quo, supongo; mi cara rota por su corazón hecho trizas. Nunca nadie se me había entregado tan intensamente. Así como jamás había eyaculado en la boca de alguien. Todo sucedió en la madrugada de un domingo, mientras trabajaba de barman en una fiesta privada. Hicimos el amor en un cuarto contiguo de donde se realizaba el huateque. Su deseo me cegó, pero al mismo tiempo me abrió los ojos. Siempre hay alguien más por venir, es cosa de esperarlo.

De mi padre

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“El Eunuco Divino era un joven español lleno de sabiduría en materia económica […]. Vivía en un ala de la casa señorial, y su despacho y su dormitorio eran tan austeros como las celdas de un convento de clausura. […]. Más que apuesto, era bonito […] algo en sus gestos, expresiones y comportamientos, delataba un conflicto no resuelto, un desgarro entre las formas exteriores y su vida íntima”.

Mario Vargas Llosa // El paraíso en la otra esquina.

Mi padre, antes de ser mi padre, deseaba ser sacerdote. Ingresó al seminario con la firme determinación de dedicar su vida a Dios, pero a los pocos meses abandonó los hábitos; simplemente no pudo llevar a cabo lo que pensaba era la misión más grande de su vida -hecho que sería una constante a partir de entonces. A parte de la honda decepción que causó en su familia, poco se supo de esos meses oscuros en su vida. Solía contar, no sin cierta verguenza y con fines exclusivamente pedagógicos, que en el internado le habían apodado “hermano Rabito” debido a su baja estatura y su enclenque constitución física. Abusaron de él en múltiples sentidos, y siempre quedará abierta la posibilidad de un posible abuso sexual pues, en sus propias palabras, fue ahí donde agarró verdadera tirria contra los homosexuales. De hecho, y a forma de corolario, mi madre me narró que a los pocos meses de haberse casado, tuvieron que penar de hospital en hospital tratando de que admitieran a un viejo compañero del seminario, quien portaba una extraña enfermedad desconocida en México hasta ese entonces, hoy popularizada bajo el nombre de VIH-SIDA. Hasta ahí con mi padre y sus traumas. Dios lo tenga en su santa gloria…

De los caminos y las búsquedas

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“There is a wall that runs right through me
Just like the city, I will never be joined
What is this love? Why can I never hold it?
Did it really run out in the strangers’ bedrooms?

I
I have decided
At twenty-five
Something must change

Saturday night in East Berlin
We took the U-Bahn to the East Side Gallery
I was sure I’d found love with this one lying with me
Crying again in the old bahnhof

I
I have decided
At twenty-five
That something must change

After sex
The bitter taste
Been fooled again
The search continues”.

Kreuzberg // Bloc Party

Se me había olvidado cuánto disfruto estar contigo. Sigo firme en lo dicho, no hay otra persona con la que desee compartir esta estapa de mi vida que no seas tú. Sigue tu camino, yo estaré a tu lado. Esperando/esperándote/esperándome/esperándonos. Encontré aquello que creí perdido.

Del arte de perder

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“The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

–Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster”.

One Art // Elizabeth Bishop

 

No tengo nada qué perder; puedo intentarlo…
Lo peor que puede pasar, es que él me pierda.
No tengo nada qué perder.