De vodka tonic

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Vodka tonic. Las mejores historias siempre comienzan así. No suelen ser heroicas. Ni poéticas. Pero son mis historias. Como ya dije antes, vodka tonic. Esperando en la barra tuve una visión; la más hermosa de todas. De cuerpo bien formado, pelo quebrado que se remolina sobre sí mismo y una barba espesa recortando el filo de su cara. Mi primer impulso fue tomarlo del brazo y detenerlo; pronunciar mi nombre y sonreirle con el cuerpo. Pero vodka tonic. Aún esperaba a que el barman me sirviera y no podía desatender mi puesto. Ahora sí, vodka tonic. Le di un sorbo y lo busqué entre la gente. Nada. Regresé a la mesa de Begoña y la nombré mi puesto de vigilancia. Desde ahí peiné el lugar con la mirada. Nada. Decidí darme una vuelta por todo el antro. Di más que una, fueron varias. Y él, por ningún lado. De nuevo vodka tonic. Esperando en la barra tenté al destino; tráemelo, yo haré el resto. Alguien rió; después entendí por qué. Vodka tonic otra vez. Las bebidas se sucedieron rabiosas. Frenéticamente di vueltas en su búsqueda, regresando de vez en cuando a mi puesto de vigilancia (la mesa de Begoña). Bebí hasta donde mi presupuesto lo permitió. Vodka tonic no más. El resto de la noche robé bebidas a las mesas vecinas, hasta alcanzar el dulce estado de la embriaguez. No le di mucha importancia a los acompañantes de Begoña. Mozalbetes universitarios que se alocan con Paulina Rubio. Yo buscaba algo más, una visión, un milagro. Fue entonces que lo vi, a mi lado, sonriente. En ese momento besó a su pareja; amigo número dos de Begoña. En ese momento deseé más que nunca un vodka tonic. Tan cerca, tan lejos, toda la noche a mi lado, sueño imposible. Reí, entendí que quien reía junto a mi en la barra era el destino. Pedí dinero prestado y… vodka tonic otra vez.

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Del corazón

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Lacerado // Cortesa de la revista DUDAHoy se cumple un año…

Ya no duele, pero todavía se ve feo, todo rajado, mal pegado y apenas cosido.
Ya se comprondrá, con más tiempo y un poco de cuidado, espero.
Ya vendrá alguien más que le de un mejor uso.

De los cinco años

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Ayer, mientras cursaba la sesión de Textos de la conquista, me conmovió profundo lo que dijo el profesor acerca de Bernal Díaz del Castillo. Bernal, en su vejez, escribe la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” por dos razones: reclamar más tierras en Guatemala (motivo principal de la mayoría de las crónicas de la conquista) y dejarle a sus descendientes la historia vívida de lo acontecido durante la conquista de Tenochtitlan. A lo largo de su narración, Bernal se embebe en los recuerdos; se pierde en los recovecos de su memoria. Y cómo no hacerlo después de todo lo que le tocó vivir: contemplar la majestuocidad del valle del Anahuac fue un privilegio del que pocos se pueden jactar. Sin embargo -y esto fue lo que me entristeció- su vida duró en realidad cinco años; los mismos que se requirieron para conquistar a los tenochcas.

Antes de venir a América, su vida en Medina del Campo fue miserable, llena de hambre y pobreza. Después de la caída del imperio mexicano, la burocracia española despojó a todos los conquistadores del poder y las riquezas que tanto anhelaban. Aquella ciudad que superaba en extensión y población a Paris, Roma o Madrid desapareció, y con ella todas las aventuras vividas al lado de los tlaxcaltecas. Dónde quedó su distinguido emperador “Montezuma”, o los tétricos sacerdotes del culto a “Huchilolobos”. Cómo se habrá sentido de ver caer en el polvo de las nuevas construcciones aquellos escenarios de su más grande empresa. Como ya dije antes, su vida duró cinco años. Lo demás son sólo reminiscencias que de seguro se le antojaban como vividas en otra vida. Su pasado, sus años de gloria, se fueron en pro de un vida tranquila como encomendero en Guatemala. Después de la conquista, todo volvió a ser España.

Aquella reflexión en torno a Bernal Díaz del Castillo me puso a pensar si no habrán pasado ya los cinco años de mi vida. Si todo aquello que fue la más grande aventura de mi vida ha fenecido y ahora son sólo recuerdos en los cuales embeberme… Sólo el tiempo lo dirá.

De calenturas épicas

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Leyendo la introducción a las “Cartas de relación” de Hernán Cortés, me encontré con una singular descripción de él proporcionada por el buen Bernal Díaz del Castillo:

“De buena estatura y cuerpo, y bien proporcionado y membrudo, el color de la cara tiraba algo a cenicienta, y no muy alegre, y si tuviera el rostro más largo, mejor le pareciera, y era en los ojos y en el mirar algo amorosos y por otra parte graves; las barbas tenía algo prietas y pocas y ralas y el cabello… de la misma manera que las barbas, y tenía el pecho alto y la espalda de buena manera y era cenceño y de poca barriga y algo estevado, y las piernas y muslos bien sentados, y era buen jinete y diestro de todas armas, así a pie como a caballo, y sabía muy bien menearlas (¿¡!?), y sobre todo, corazón y ánimo, que es lo que hace al caso”.

Debido a mi acalorado nivel hormonal, no pude evitar tener pensamientos impuros acerca de él (sobre todo por lo de “sabía muy bien menearlas”). Ya puedo empezar a armar mi Top ten de machos por resucitar. Ya después comenzaré la de hembras…

¡¿Quién es tu conquistador, quién es tu conquistador?! ¡Yea!

De los cambios drásticos.

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Ahora me tengo que desdecir…

Mantuve por cuatro años el mismo proyecto de vida. Quería ser un académico en todo el sentido de la palabra, dedicarme a la docencia y a una vida de estudio constante.

Pero ahora ya no deseo eso. Anhelo una vida más simple.

Habrá quienes lo tomen a manera de renuncia. Quienes lo vean como un ejemplo más de mi derrotismo. O quien quiera ver en mi conducta la renuncia a una vida intelectual en pro de una conformista. Para mí es algo diferente. La búsqueda por un yo más transparente y menos pretencioso. La búsqueda por tener una vida fuera de la universidad, en el mundo: real, tangible, cruel, pero mundo.

Ahora me tengo que desdecir.

Aviso

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Os invito a las dos funciones de 

“El beneficio del locutor: la heroica reública de Gregorio Sánchez”
Lugar: Teatro Principal de la Ciudad de Puebla.
Fecha: 7 de septiembre
Costo: $50
Funciones: 6 p.m. y 8 p.m.

Escrita por su servidor y actuada por él también.

Espero verlos por allá.