De mutis

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Me he quedado un poco mudo. Sólo quería postear un poco de mi silencio.

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De la “Vida en fascículos”

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“Vida en fascículos”, la segunda entrega del dueto español Dos Hombres Solos, compite contra su primera producción, “Déjame solo”, por definir la esencia de la agrupación. Compuesto por nueve tracks, este nuevo disco se propone tomar una sana distancia de su antigüo material, conservando únicamente las letras inteligentes que parecen caracterizarlos. Claramente DHS se aleja de las tendencias actuales del pop y el techno de manofactura hispanoamericana, marcando nitidamente su nicho en la escena alternativa de la red. Resulta difícil la tarea de adjetivar esta nueva entrega, pues colindan dentro de ella temas que bien pudieron ser desechados con otros que prometen volverse memorables. Y concretamente me refiero a “Vida en fascículos”, “Bailando en gijon” e “Invisibles”; tal vez el track mejor logrado en toda la carrera del dueto, comparable únicamente con la tranquilidad inquietante que transmite “Desde el balcón”, pieza clave de su primer album que posiblemente no sonaría en la radio ni en las clubes, pero que le confiere sentido a todo el disco. A diferencia de “Déjame solo”, “Vida en fascículos” no se muestra como una obra redonda, cosa que se extraña mucho en esta segunda producción. Sin emabrgo es de reconocer que DHS acaten la máxima de “renovarse o morir”, entregando un disco fresco y provocativo, que deja al escucha con la agradable sensación de querer escuchar más de la agrupación. A pesar de dos tracks que no brillan ni por su música ni por el contenido de sus letras, “Vida en fascículos” resulta una excelente opción para quien cree que lo ha escuchado todo. Un buen disco a final de cuentas que consolida al dueto como puntero musical.

Para descargar ambas producciones, visite http://www.doshombressolos.com el sitio web oficial del dueto.

De lo que quiero hacerte

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Quiero empezar por las plantas de tus pies. Besarlas lentamente hasta cubrirlas todas. Después subir con mi boca por tus piernas hasta llegar a ese punto de atracción magnética que reposa entre tus piernas.  Privarme de su húmedo contacto y subir hasta tu estómago dibujando una espiral hasta perderme en tu ombligo. Ascender luego hasta tu pecho y besar la piel que recubre tu corazón. Detenerme en tus pezones y atraparlos sutílmente con los dientes. Luego recorrer tu cuello y por fin alcanzar tu boca. Besar esos labios tuyos lento, deteniéndome en su textura al tiempo que abro y cierro la boca al compás de tus besos. Esperar un rato ahí, sintiendo tu lengua acariciando la mía para después cubrir de caricias tu rostro. Y terminar depositando un beso en cada ojo, para que me veas como yo te veo.