De la cuestión edmundiana

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Quiero achacarle a la súbita partida de Teresa el torrente de recuerdos que han regresado a mí de maneras insospechadas. Volver a (re)pensar en Edmundo ha sido una experiencia a la vez aterradora y fascinante. Hace menos de un año que perdí toda comunicación con él y me parece increible que vuelva a ocupar un lugar privilegiado en mi mente. Si he amado a alguien, ha sido a Teresa y a Edmundo; en ese orden, tanto de tiempo como de importancia.

Por mucho tiempo la cuestión edmundiana fue un tema tabú. Pero ahora se ha convertido en un fuerte tópico de discusión dentro de mis soliloquios emocionales. Cuestiono severamente si el resentimiento que le guardo es una mera cuestión de ego herido o una respuesta visceral ante un maltrato. Me hubiera gustado escuchar su versión de la historia, pero nunca encontré la disposición en él para contarla.

Nuestre relación se podría esquematizar en dos tiempos:

Tiempo A: cuando él sentía algo genuino por mí.
Tiempo B: cuando él dejó de sentir por mí lo que sentía.

Yo transité del tiempo A al B en un cressendo (creo que lo escribí mal) que culminó en desastre. La receta perfecta para un corazón roto. Aunque, por lo que he oído, mi (nuestra) historia es tan común en las relaciones entre hombres como el sexo oral entre desconocidos.

A estas alturas del partido cualquier reclamo está fuera de lugar, pero me creo con todo el derecho de elegir a quién quiero dentro de mi vida y a quién no. Pero no por ello pierdo la curiosidad por saber si él sigue con su pareja, si le va bien en el trabajo o si alguna vez piensa en mí. Aunque, claro, no estoy dispuesto a averiguarlo; me sienta bien no verlo, así como también no saber nada de él. Hubiera preferido que las cosas terminaran de manera diferente, pero no se puede tenerlo todo en vida.

No sé cómo reaccionaré cuando inevitablemente nos topemos de frente. Pero por el momento no quiero pensar en ello. El costo de la paz mental muchas veces es la ignorancia. Y prefiero que las cosas se queden así, en simples recuerdos, antes de tener que volver a vivir el pasado.

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2 comentarios en “De la cuestión edmundiana

  1. marco a. o.f.

    uno es mas feliz en su ignorancia.
    creeme era mas feliz antes de saber que la vida no tiene sentido.
    ahora solo me relajo y trato de vivirla.

  2. DE JOTITAS ENAMORADAS

    Uy nena no creo que tu tal edmundo sea la maravilla novena, supongo que es la feita con cara de asco que tiene un link a tu blog, jajjaa, pero bueno uno se complace en lo que puede alcanzar, no?

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