De los viajes en el tiempo

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Después de la junta, se ofreció a llevarme a casa. Al llegar, estacionó el coche frente al porche de la entrada y me invitó a fumar con él la poca marihuana que le quedaba. Con un gusto sumamente nostálgico accedí; habían pasado por lo menos dos años desde la última vez que habíamos fumado juntos y el mundo ya no era el mismo. Me entregué a la marihuana con la misma inocencia y el mismo miedo de hace cinco, tal vez siete años, como si fuera la primera vez que fumaba con él dentro de su auto. Dejamos pasar el tiempo deshilvanando conversaciones que no iban a ninguna parte, dejando escapar reclamos y lamiéndonos perdones. En algún momento, obnibuladas, nuestras bocas se encontraron en la oscuridad. Nuestros labios tenían un gusto amargo, añejo, de libretas rayadas hasta la última hoja y diarios amontonados. Descompusimos la anatomía del beso, transgiversándolo, torciéndolo, pervirtiéndolo, corrompiendo su inocencia con recuerdos y racionalizaciones. Al separarnos, evité mirarlo a los ojos. Me despedí y salí de su auto envuelto en un tufo de realidad que por poco y me desvanece de tan absurdo. Entré a casa con la sensación de haber viajado en el tiempo.

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6 comentarios en “De los viajes en el tiempo

  1. K.

    El pasado nos sigue como nuestra sombra a todos lados, lo mejor de vez en cuando, es vivir el presente y ya (le dijo el historiador al cobayo). El problema con las relaciones humanas a nuestra edad es que sabemos con toda certeza que nadie quiere poesía sino hombre (Sabines se quejaba de nada en ese poema, la neta), pero uno no puede vivir en la orgía sensual toda la vida ni tampoco simplemente sentarse a esperar que algún ente raro que todavía crea en el amor se aparezca, encuentros como este se vuelven entonces inevitables.

  2. anafilia

    ¿Y lo aceptaste? Porque yo si aceptaría, digo ¿que puede pasar? Que se vuelvan amigos, creo que en este instante todo es bienvenido, jeje, Si de todas formas “tu mundo” gira así
    O ¿me oigo demasiado desesperada? Ya me contaras que paso.

  3. marco a. o.f.

    mmm…
    bonito fragmento de historia.
    bonito pedazo de realidad.
    lamentablemente no me puedo regodear de haber tenido un viaje en el tiempo como el tuyo.
    tal vez sea por que aun me falta mas por vivir, o tal vez sea por que no me gusta mirar atras, vivir solamente el presente y ser totalmente pasional, pues, (a mi modo de ver) la vida simplemente existe para ser vivida.

  4. Hola Don, yo me quedo con el viaje… la vida esta hecha de momentos y siempre cuesta olvidar. La memoria supera la realidad si es que esta existe. Tan corto es el amor y tan largo el olvido… (cita de un escritor, ud. sabrá quien yo no me acuerdo).

  5. liebre

    No era sabor de libretas usadas, era el sabor de la mota… así, dulce pero amargo, caliente per seco. Al menos no le pasó como a José josé con su “lo que ya fue no será…”.
    Más bien le pasó como a Octavio Paz
    “oh vida por vivir y ya vivida,
    tiempo que vuelve en una marejada
    y se retira sin volver el rostro,
    lo que pasó no fue pero está siendo
    y silenciosamente desemboca
    en otro instante que se desvanece…”

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