De las listas

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Necesito:

Un novio. (No tengo ganas de novia)
Dinero, mucho.
Una razón por la cual vivir.
Pantalones que me queden.
Bajar de peso.
Dejar los medicamentos.
Dormir a mis horas.
Escribir.
Leer para la maestría.
Coregir tareas.
Darme un tiempo libre.
Planear una graciosa huida.
Descubrir la cura para el cáncer. (por si me da)
Recoger mis análisis donde dice si tengo SIDA. (miedito).
Tomarme un café con Anafilia.
Tomarme un cadé con el Motor Literario.
Dormir más de la cuenta.
Dormir sólo 8 horas.
Vivir.
Salir de antro.
Emborracharme.
Drogarme.
Resucitar al tercer día.
Escribir un post decente.

De las moscas y el sueño

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Hoy intenté dormir un poco en el breve espacio que yacía inerte entre la comida y las clases. Pero una maldita (maldita tres veces) mosca me impidió completar la tarea. Justo cuando comenzaba a perder dulcemente la consciencia, la infame mosca decidía posarse sobre mi brazo o el cachete. La sensasión pilosa que producían sus patillas me desesperaba in extremis, obligándome a despertar para soltar un manotazo. Bajo aquel tenor transcurrió la terrible media hora donde gracias a mi detestable inquilina únicamente toreé el sueño.

Un par de horas después, una vez terminada la clase, regreso a casa con el sueño cortado y el cansancio que otrogan dos horas de estar saltando frente a un grupo de post-adolescentes para encontrarme con la terrible sorpresa de que la mosca ha desaparecido. La muy infeliz ha abandonado mi lecho y ahora surca con felicidad otros horizontes. Pero yo ¿yo? Yo no puedo regresar a la cama, pues tareas acechan. Yo debo permanecer despierto hasta bien entrada la noche, sufriendo el sueño cortado que la asquerosa dama insecto (porque de que era hembra, lo era, casi estoy seguro) me procvocó.

Alguien puede responderme ¿Qué diablos buscan en nosotros las moscas? Si yo me baño, me limpio y me afeito. No unto azúcar en mis mejillas ni miel en mis brazos. Tan sólo intento dormir cuando una de estas pérfidas alimañas osa perturbarme en mi hora más vulnerable. ¿Qué he hecho yo para mercer esto? ¿Alguien puede explicarme?

De la duda

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Dudar de la razón no lleva a puerto seguro, pero me siento en mi completo derecho a dudar de ella. Todo esto viene a cuento por mis pretenciones suicidas de pensar que la verdad existe, pero que es posible que sea incognoscible para nosotros. Dudar de la razón es echar por tierra todos los avances (término, posiblemente, inexacto) de la filosofía y la ciencia. Sin la molesta razón, nos aguarda la fe. Y tal vez la verdad se oculte detrás de ella. Creer en algo y esperar a que, por azar, sea verdadero. Si la verdad, como dudo, es incognoscible, qué podemos esperar de un dios que esconde bajo llave las medicinas de un niño enfermo (claro, en el caso que exista). Puedo dudar de todo, e incluso de que dudo (pues dudo de la lóigica), pero no por ello llego a una respuesta satisfactoria. El vicio nihilista me persigue y no creo poder desprenderme tan facilmente de él. Pero bueno, poco importa cuando hay cosas -espurias- por hacer y la vida parece girar en torno a ellas.

De la cotidianeidad

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Las vacaciones han finalmente fenecido. Y aunque soy fanático del tiempo libre no me cuesta reconocer que un poco de estructura al día no le cae mal. Claro, dos semanas después estaré mentando madres del trabajo, pero por el momento un poco de rutina me levanta el ánimo.

Hoy es el día en que no he podido comprar mis medicamentos. Me siento bastante bien sin ellos, pero temo una recaída si no los tomo pronto. Ojalá no fueran tan caros, así sería más fácil seguir el tratamiento…