De la angustia

Estándar

Crecer debería ser el terrible sinónimo de angustiarse. Teóricamente, conforme uno se va haciendo más viejo, adquiere mayor número de responsabilidades, y conforme las responsabilidades aumentan, el grado de libertad crece, pues uno va siendo en mayor o menor medida libre de cumplir o no con más cosas. Sin embargo, la libertad no sólo acarrea responsabilidades, sino también angustia. Cada elección es una renuncia, y las renuncias se van volviendo cada vez más cuantiosas conforme uno va creciendo. Elegir el matrimonio, por ejemplo, acarrea la angustiante renuncia a la soltería; una pérdida sumamente cuantiosa si se le compara con la disyuntiva entre hacer o no la tarea. La angustia aparece en el acto mismo de vislumbrar la consecuencia de nuestros actos y el monto de la pérdida a sufrirse, cuando no son en sí lo mismo; y, como hemos visto, las consecuencias y las pérdidas van cobrando tallas monumentales conforme nos vamos haciendo viejos. El cese de la época estudiantil, sea al nivel que fuere, marca el inicio –actualmente– de la edad adulta, que no es más que el sinónimo de la vida servil; ya sea al servicio de una institución o de una persona. Y con este inicio comienza el despunte de la angustia a niveles insospechados. Nuestra capacidad para tolerarla no aumenta con la misma facilidad que la angustia aparece. Siempre nos sobrepasa, aunque sea por un pelo. Y es en ese estira y afloja que pasamos nuestra época servil hasta volvernos inútiles para la producción de recursos económicos. Crecer significa abrirse a nuevos niveles de angustia y aprender a sobrellevarlos. Por eso, y sobre todo teniendo en cuenta eso, deberíamos optar por una vida con el menor número de responsabilidades posibles. Sé que parece imposible en una sociedad que exige lo contrario, pero existen recovecos –con ciertos sacrificios primordiales– que ofrecen esa alternativa a aquellos que deseen pasar una vida menos angustiante y más confortable. Mi solución es, tal vez, mezquina, pues para que ella funcione se requiere de otros que decidan no optar por ese camino. Pero hace mucho que la vida dejó de ser opciones generalizables a la totalidad de la población para pasar a ser respuestas individuales a problemas globales. Yo, por lo pronto, comenzaré a optar por el menos número de responsabilidades posibles, con todo y que eso signifique una huída del mundo.

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4 comentarios en “De la angustia

  1. Santa...

    “Un adulto escribe memorias de adulto, acaso para decir que importante soy” José Saramago.Eso dice él yo diria “escribo memorias burdas para que los demas tengan la certeza de que me vale madre lo que piensen”.La única responsabilidas que tiene es con usted. Besazos azules para que su angustia se vaya. Lo amo.

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