De la sexta chela

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Ponce de León buscaba la fuente de la eterna juventud, creyendo a ciegas que, en dicho estado, se encontraba la felicidad. Equiparar la idea de la eternidad con la de la felicidad es una comparación peligrosa. El para siempre puede ser mucho tiempo, y al igual que para los vampiros, la eternidad puede volverse una carga demasiado pesada. Y la felicidad, tal vez, se encuentra en su opuesto, en la fugacidad; de un momento, una persona, un estado.

A veces, al observar detenidamente una fotografía, caemos en cuenta de que en ese preciso e inconciente instante en que el obturador de la cámara nos capturó, fuimos felices. Entonces, la nostalgia (que bien pueden ser remanentes de felicidad), nos atrapa. Son pocas las veces en que logramos hacer conciencia de que en ese preciso instante presente -tal vez eterno, de algún modo- somos realmente felices.

Coco Chanel buscó por todos los medios embotellar la belleza, y, producto de esa búsqueda, fue el perfume Chanel N°5. Otros han intentado envasar la salud, como John Pemberton, quien deseaba por todos los medios crear la panacea de su época y termió obteniendo la famosa Coca Cola. Sin embargo, y por curioso que parezca, yo encontré la felicidad en una botella de cerveza.

No fue en la primera, ni en la tercera, sino en la sexta; número bíblico, cabalístico y trillado. Descirbir la experiencia me resulta imposible, pues escapa a todo registro del lenguaje. Si fuera poeta, recurriría a la metáfora y la semántica, pero no lo soy. Solo puedo decir que fui feliz por un instante, tal vez tan nímio como un estornudo o tan fugaz como un orgasmo, pero, de alguna forma, perdurable,

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4 comentarios en “De la sexta chela

  1. Yo sólo tengo dos dudas…
    ¿qué hubo entre la primer cerveza del six, y la última?
    y la otra es:
    ¿embotellar el líbido, es embotellar “M-force”? No es para el que no puede, sino para que el quiere más…

  2. Mis hermanos dicen que la próxima vez debería ser dieciocho pack por aquello de que igual dejamos de solo hablar y pasamos a la acción… supongo que la experiencia seria divertida, pero la consecuencia aun me resulta difícil de manejar o imaginar.

  3. Santa...

    la felicidad tristemente siempre nos dura un segundo, y muchas veces ni cuenta nos damos de que nos visito, mas siempre estan los recuerdos para decirnos que ese instante de felicidad fue real, y con usted para siempre nunca sera mucho tiempo… mil besos de los puercos amado y amante mio…

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