De la necrofilia

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A decir de Erich Fromm, el ser humano presenta mayoritariamente una de las dos “orientaciones básicas hacia la vida”. A la primera la bautizó como síndrome de crecimiento, caracterizada principalmente por la biofilia o amor a la vida. La segunda orientación , el síndrome de deterioro, lo caracterizó por la necrofilia o amor a la muerte. La necrofilia incluye el goce erótico con cadáveres, pero no se limita únicamente a ello; comprende toda una cosmovisión donde la muerte y lo inerte (las máquinas, principalmente) juegan un papel primordial.

El geek (tomando su ascepción inicial; ésta) podría considerarse como un necrófilo. Su atracción hacia la tecnología merecería la condena de Fromm, pues, en vez de interesarse por la vida, se enfoca en la emulación de ésta. En lo personal, considero este punto sumamente debatible; encuentro argumentos válidos para ambos lados de la moneda, pero, al no ser ni geek, ni psicoanalista frommiano, me encuentro inhábil para dar una opinión consistente. Valoraría en sumo si, alguno de los dos casos, se diera la molestia de comentar en este post.e

Recordé la necrofilia por un par de asociaciasiones de palabras. Me encontraba en la Ibero, desayunando mientras leía El malestar en la cultura, cuando una chica -en la mesa de al lado- dijo: “hay que envolver el cuerpo”. Ignoró de qué hablaban o a qué cuerpo se referían, pues estaba absorto en mi lectura; pero aquellas palabras taladraron mi cabeza. Las asocié inmediatamente con la muerte de un tío querido y, de nuevo, vi su cuerpo desnudo en el ataúd, cubierto apenas por una sábana blanca. Mi estómago se revolvió, y hasta ahora no se me ha quitado la sensación de náusea.

La segunda asociación vino al percatarme de mi reacción fisiológica ante el recuerdo. Entonces recordé, casi por arte de magia, el texto de Sonia Gojman que resume ambos síndromes frommianos y que suelo dar a leer a mis alumnos de Psicología social y comunitaria. Y ahora, a forma de sublimación o exorcismo, trato de escribir acerca de ello, para ver si así el estómago me deja de dar lata. Creo que dicha reacción es tan sólo la confirmación del inmenso terror que sentimos los seres humanos ante la muerte; aunque reneguemos de él.

A ciencia cierta no sé si soy biófilo o necrófilo. ¿Usted lo sabe?

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7 comentarios en “De la necrofilia

  1. Te recomiendo un libro que a mí, en lo personal, me gustó mucho. Es inquietante y vale la pena leerse. Se llama “El Necrófilo”, de Gabrielle Wittkop y fue publicado por Ed. Tusquets.
    Un abrazo, mi querido Cobayo ;)

  2. Santa...

    Fromm no es mi favorito, me quedo con Freud y en ese caso, sería Eros y Tanatos, mas de ahi prefiero el “Goce” que esta cargado de erotismo como afirmación de vida hasta la muerte, recordando que el goce no siempre es placentero, pero si lo que usted busca es ubicarse en un termino, yo diria que es la mezcla perfecta y enferma entre biofilia y necrofilia… Lo amo besos mil.

  3. Desde el punto de vista freudiano se busca la completud del ser, eso que aniquila la angustia, y que da muerte al deseo, es la paradoja del Eros enceguecido y guiado por Tanatos en el inescrutable Dédalo del Deseo para encontrar al final la muerte, o el “goce”

  4. marco

    si, comparto la opinion de tener un poco de amor por la vida y un poco de amor por lo inanimado. ¿Que tal esto? uno podra tener un inmenso amor por la vida, pero tambien disfrutar de humor negro y estar sumido en la compu por varias horas… ja!

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