De ti, *

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Miro al sol deshacerse en las baldosas. No estás ahí; pero hay algo en él que me hace recordarte. It’s so cold in Alaska ¿Recuerdas?… Un par de fotografías del sol tomadas desde el espacio. Ya de nada sirven, ahora son tan inútiles como mi temblor de manos. Me dan ganas de gritar tu nombre sólo para que nadie se entere de quién eres. Y es que eres un* y a la vez tant*s. Te extraño, *, te extraño. Tú en el tiempo y el tiempo pasándome de largo. Tú, en todas tus formas, en todos tus cuerpos, en todas tus variaciones de lo mismo, siempre has sido tiempo y yo espacio. Nuestras comuniones han sido signadas bajo la frustración de las líneas paralelas. Veo en el cristal aparecer tantos rostros, pero nunca es el tuyo, ese último que tomaste. Recuerdo nuestras pláticas y bajo mis ojos aún se pueden leer sus costes. Pero nada resulta caro cuando de ti se trata. Y es que tod*s ell*s son unicamente tu reflejo. Cómo te extraño *, cómo te extraño. Y es que te extraño a ti, no a los cuerpos que tomaste, no a las vidas que viviste, no a aquell*s que amé pensando que eran tú. Estamos condenados *. Te he visto en el tiempo, durante la duermevela. Conozco tu cara; la he besado sin hacerlo. Te conozco tanto, pero no te encuentro; de nuevo, insisto, porque tú eres tiempo y yo soy espacio. Nos amamos como se aman los polos. Pero guardo la esperanza, la impertinente esperanza, de que algún día tú yyo serémos a la vez tiempo o a la vez espacio. La única forma de tocarte, de tocarte de adeveras, es a través de este oficio nuestro, de este juego terrible donde tu desmadajas y yo tejo. Por eso lo amo tanto, porque amarlo es amarte a ti, amad*. Si, tienes razón, que platónico me he vuelto.

De la risa de ese santo

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Pienso en ese beso que nunca nos dimos. Casi puedo verte tendid*, enhiest* de deseo y abandonad* a mí en esa cama que es, y no es, la mía. Pero si es posible verte, te veo entonces en el tiempo, no en el espacio.

Desnud*s de toda realidad nos tocamos con la mirada en aquel espacio donde fuimos metáfora; o debería decir: me tocaste; sí, me tocaste, pero tu caricia jamás me logró volver vulnerable. Lo que me dejó expuest* fue, precisamente, que nunca nos tocamos; al menos no fuera de aquel espacio que se extiende entre nuestros caracteres que de tan juntos parecían enamorados; sí, l*s dos habitamos el espacio de lo abyecto.

Ahora que la mano me tiembla de nuevo, el tiempo se ha convertido en espejo. Sólo yo puedo verme en él, porque si sé algo, es que el tiempo es varación de lo mismo. No hay forma más honesta de contar una historia que comenzar por el descenlace; a final de cuentas puede parecer lo mismo, pero al menos de esta forma se camina de lo falso a lo verdadero. Y es que así comenzamos; ningun* de l*s dos debería sorprenderse de este final que no tiene nada de inesperado.

Este temblor de mano me pone en evidencia ante mí mism*. Me recuerda que hoy prescencié la alquimia aplicada al tiempo. Y, recuerda, tú sólo eres tiempo. De espera has pasado a memoria, y no te sorprendas que de ella pases al olvido. Porque si mi olvido ha de devorarme, no veo por qué no empiece contigo que me eres tan contingente. Lo repito: tu lugar es el tiempo; y si el tiempo es variación de lo mismo, tú eres variación de ese amor primigenio, del genésico, de ese cuyo lugar es lo abyecto.

He perdido algo, algo bello, algo pequeño y bello. Pero he perdido tantas cosas; una esfera de dos brazos que creía detener el tiempo, un amig*, un perro, este momento, dos fotografías y cinco años de mi vida. He perdido tanto que perder tan poco es recobrar, aunque sea, un poco de espacio. Sí, lo supones bien, mi lugar es el espacio. A diferencia de ti, no puedo ocupar dos lugares al mismo tiempo. Tú, soberbi*, te parabas a caballo; apenas te conocía cuando ya eras memoria. Sí, tu mirada es variación de la mirada.

Ahora que te has ido, ahora que olvido hasta tus errores de ortografía, pienso no sin cierto dejo de tristeza que uno nunca sabe lo que ha perdido hasta que nunca lo tuvo. Sí, eso que oyes, es la risa de san Agustín.

De el mundo según Cobayo

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Es fácil juzgar a las personas por sus actos. ¡Pero que tire la primera piedra aquel que conoce sus intenciones y circunstancias! A continuación una breve lista de lo que el mundo lee y lo que en verdad sucede:

No soy promiscuo; me acuesto con mucha gente, pero siempre es la misma.

No soy un pervertido; es tan solo que me aburro rápido.

No soy fetichista; sólo sé lo que quiero.

No era drogadicto; fue la única forma de viajar que pude costearme.

No es que me guste acostarme con maduros; es sólo que aprendeo mejor con maestro.

No tengo problemas con el compromiso; es sólo que no creo en el futuro.

No me apestan las patas; uso mi propio perfume.

No soy bisexual; es sólo que en la oscuridad no diferencío un hombre de una mujer.

No soy fácil; creo en la democracia.

No me acuesto con gente fea; es sólo que lo mío es la estética kistch.

No estoy pasado de peso; ofrezco más de mí para el mundo.

No soy fresa; estudié en la Ibero.

No soy pobre; tan solo minimalista.

No me gustan los osos; es solo que nunca superé dormir sin animales de felpa alrededor.

No me gustan las mujeres de poco seno; es sólo que aprecio más cuando hay menos.

No es que no se me ocurriera nada qué postear; … no, en verdad no se me ocurría nada qué postar.