Autognosis

Estándar

Desde hace cuatro años soy paciente psiquiátrico. Las reacciones que el hecho ha provocado en mí y quienes me rodean han sido diversas; prueba fehaciente la ha dado este espacio.

 He atrevesado por diversos estadios emocionales y cognoscitivos respecto al tema; desde la franca victimización hasta la negación;  y siento que la travesía aún no termina.

El curso del tratamiento ha sido emocional, física y económicamente doloroso. No es fácil aceptar que algo no está bien en uno; que uno queriendo acertar termina errando siempre. Introducir esos pequeños comprimidos es, en parte, una intromisión, pero también un descanso.

En cierta forma achacar la raíz del padecimiento a cuestiones biológicas me ha liberado considrablemente; no todo ha sido culpa mía. Sin embargo, la terrible impotencia que se presenta acompañando a esta irrefrenable sensación de liberación es demasiado fuerte.

He hecho del tratamiento lo que he querido: un pretexto, un juego, una religión metódica. Lo cierto es que desde que comencé a tomarlo en serio moderando mi consumo de alcohol, procurando una dieta sana de sueño y la suspensión total de drogas he alcanzado una mejoría notoria.

Pero, en mi cabeza, las preguntas acerca del origen de esta enfermedad continuamente regresan. Culpar a las alteraciones bioquímicas del cerebro entra en disonancia cognostiva con mi postura intelectual -inacabada, por supuesto- respecto a las ciencias biológicas.

Del cerebro y su funcionamiento es poco lo que se sabe. Es tan tonto confiar a ciegas en dichos conocimientos inacabados como desconfiar totalmente de ellos. Creo que lo más prudente es conservar una sana reserva respecto a estos saberes.

Pero también desconfío de los argumentos psicologicistas que defienden su origen en una larga sucesión de traumas, centrados todos en la relación sádica con los padres.

Culpar a otros, sobre todo a esos otros, de toda la estructura de personalidad me parece risible, cuando no ingenuo y estúpido. Creo que ya es hora de quitarles esa aura mítica a dos personas que, como todas, cometen pendejadas y aciertos brillantes a diestra y siniestra.

La psiquiatría defiende la postura biologicista mientras la antipsiquiatría defiende la postura psicologicista. Y nótese los “istas” de estos términos. Ambos me resultan un mero reduccionismo lelo típico de aquell*s que aún no se atreven de dar completamente el salto a lo transdisciplinar.

Si bien coincido en que los primeros años de la existencia son fundamentales para el desarrollo, también creo que no son los únicos. Los hechos traumáticos que acontecen en edades posteriores pueden ser, por mucho, de mayor impacto en la personalidad de una persona que -sostengo- es siempre inacaba y mutable.

Los padres -creo- no son los únicos responsables de este desarrollo. No podemos ignorar las instituciones y personas físicas y ausentes que conviven con nosotros, así como los ánimos populares del momento histórico.

Me niego a creer en el determinismo. No puedo concebir que una pareja de humanos marque el destino de otr*. Sí, sus acciones repercuten en nosotr*s, pero también es cierto -siguiendo a Zenón de Citio- que no importa tanto las tragedias que ocurren como la representación que de ellas se realiza.

Un acontecimiento trágico bien puede afectar a una persona como no hacerlo. Es un albur, pero no es una azar fuera de nuestro control, sino tod lo contrario, es una desición que se toma sin que estemos plenamente conscientes de las consecuencias.

La autognosis puede ser la clave para conciliar la afectación con la libertad. Sí, hay hechos que nos marcan, pero también está la libertad de recorrerlos de nuevo a través de la memoria para poder modificarlos, para comprenderlos.

Puede que los padres hayan sido injustos y eso nos ocasione en el momento actual patrones de conducta rígidos y esterotipados que lejos de proporcionarnos una respuesta adecuada terminen por volver aún más dolorosa la existencia. Pero creo firmemente que tenemos la capacidad de reinterpretarlos, de comprender por qué los padres actuaron de manera tan injusta; no para solapar sus salvajadas, sino para comprenderlas y crear una nueva representación o actitud frente a ellas.

Coincido tanto con el psicoanálisis como con la gestalt en que estos hechos dolorosos debe de resarcirse en el presente. El dolor experimentado debe traérsele de regreso; pero no por un gusto masoquista, sino para resolverlo en el presente de manera razonable. No se trata de ahora tomar revancha de los padres, maestros o compañeros de clase, sino de dar cause a ese dolor y reinterpretar el hecho.

Dolió sí, pero ahora es una ensoñación del pasado que no tiene por qué determinar el presente o el futuro. Para ello tenemos razón, e incluso lógica. El hecho de haber sido abusado brutalmente durante la infancia no debe implicar una eterna desconfianza con los extraños o una sumisión total a las figuras de autoridad. Puede ser la crisis necesaria para cambiar las actitudes hacia dichos objetos con una conducta nueva, más racional y apegada al credo particular de cada ente subjetivo.

Todo esto viene a colación por el siguiente texto que encontré, en el cual el autor defiende ferozmente -y en un tono de profunda sobrevaloración de sí mismo- que los padres son culpables y a los que hay que externales nuestra furia.

Creo que si el caso lo amerita, hay que hacerlo. Pero no creo que todo se resuelva con un grito desesperado. Si sólo se le reclama, si sólo se le busca escupir en el rostro, creo que no hay cabida para la autognosis, que no hay aprendizaje de la conducta de esas personas que no tenían ni la menor idea de lo que ocasionarían en la desafortunada criatura que brotó de una penetración.

Defiendo la autognosis, y no me importa si se me tacha de humanista trasnochado. Sin el conocimiento, no somos nada.

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El texto en cuestión es el siguiente: ¿Qué causa la depresión? de César Tort

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2 comentarios en “Autognosis

  1. Santa...

    Amado y amante mio, me pegaron la etiqueta de paciente psiquiatrico, cuando tenia 22 años de los cuales pase 4 con medicación, mas la etiqueta se queda bien pegada y tiene sus ventajas, hacer cosas que otros no harian y siempre podras disculparte con opps!!! es que estoy algo loca, hace poco un nuevo psiquiatra me dijo que tuve un brote psicotico por no dormir!!! supongome que podre cometer un homicidio y me sacaran del bote alegando locura!!! Mil besos y miles de abrazos Lo amo. Ademas no olvide que la cordura es la prima casi hermana de la lo-cura que todos esconden.

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