De cómo sólo le di una fumadita

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Sólo le di una fumadita
Originally uploaded by Cobayo.

Las cosas ya no son como eran antes. Reponerme de un momento de disipación cobró días y ánimos. Recuerdo -palabra recursiva, acción neurótica- que antes -antes, realmente antes- reponerme era cuestión de momentos; horas, tal vez. Pero ahora… ahora fueron días: días miserables, una especie de dejà vu.

Tengo que reconocerlo: la diversiones de antes son sólo los recuerdos presentes. Destrocé mi química a tal grado -de por sí, endeble- que ahora regresar a la “normalidad” -o, por lo menos, a la cotidianeidad- requiere de un esfuerzo sobrehumano y una alta capacidad para evadir mis pensamientos.

Sencillo: cambiar de curso. ¿Pero cambiar de curso no nos vuelve extraños a nosotros mismos? Por más nímio que sea el hábito -perder las llaves todos los días, levantarse con el pie izquierdo, dormir de lado- no dice algo del habituado. Perder un vicio -o un hábito, si se quiere- ¿no es también perder un poco de nosotros?

Pero ya Elizabeth Bishop lo dijo: “El arte de perder no es difícil de dominar”. Perder… perder cada día un poco. Creo que nos hemos terminado por acostumbrar. Bien, que así siga; aquí seguiré hasta que no tenga nada más que perder.

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