Soundtrack de una película que nunca verás IV

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Como la canción, yo te presentí. Hasta hace unos meses tenía un arrepentimiento favorito. Me repetía una y otra vez: ¿Por qué no me casé con ella? Y después lo completaba con alguna fantasía contenta seguida por alguna autojustificación idiota. Sin embargo, hace unos meses la Chascona y yo nos dimos cita en tu casa, como hacía años no lo hacíamos. Y entonces te escuché hablar con un amor que nunca te había escuchado, con un amor inaudito que ahora das a tres personas: el argentino peludo, el hombre de la fuerza del destino y la pequeña que entraña belleza. Me quedé asombrado ante tantísimo amor. Ante una felicidad tan golpeada por la vida, pero resistente como sólo la felicidad puede serlo.

Entonces comprendí que lo mejor siempre fue nunca haberme casado contigo; no porque fueras la única mujer con quien quisiera compartir mi vida, con quien quisiera criar a mis hijos, sino porque ahora tienes toda la felicidad que ni yo ni nadie podría haberte dado. Verte tan feliz me hizo pensar que sólo fui un escalón de cinco años (un escalón feliz) hacia este momento. Al verte así, tranquila en un corazón con forma de triángulo, supe que todo pasa por algo en tu vida. Que yo contigo le ocurrimos al destino. Y que fuimos felices. Lo sé, llegaste en el momento en que te esperaba. No hubo sorpresa alguna cuando te hallé…

El día en que cruzaste por mi camino, tuve el presentimiento de algo fatal.
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Un comentario en “Soundtrack de una película que nunca verás IV

  1. Santa

    Amado y amante Cobayo de ojos color extraño…Descubrí que por amarlo estoy condenada a desvelarme cada madrugada y a tejer ilusiones que vuelvo a destejer cuando amanece. Por usted puedo construir un puente que nos acerque para que ya no tengamos excusas para no vernos, conservo intacta la esperanza y, por si lo veo coloreo mis mejillas frente al espejo y adorno con flores mi cabello, tejo un lazo con estambre resistente que lo anude a mi cuerpo y escribo una declaración de amor que fulmine sus dudas, elijo la ropa que pienso que va a gustarle y me sonrojo al pensar que tal vez prefiera mi desnudez…Me concentro en esa rara sensación que me deja su ausencia mientras pinto con crayones su bendita presencia, le hablo sin que me oiga ni pueda responderme, le susurro desde ese lugar desconocido al que llamamos alma y tarareo canciones que viajen con el viento para que lo colmen de los besos y caricias que no he podido darle, me emborracho con la idea de que nuestro amor sera tan eterno como se pueda y brindo en el aire por los dos… Lo Amo…

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