Domingo de domingos

Estándar

Tantas cosas cruzan mi cabeza en un día que a duras penas las registro en la consciencia. A lo largo de estos meses me he dado cuenta de que mi mayor problema al escribir son los inicios. Sí, curioso. Las resonancias de esa palabreja se pueden leer aquí, en este amasijo de palabras que, cariñosamente, llamo blog: empezar, comenzar de ceros y en cero,¿Cuánto dura un inicio? y demás shalalidades. (Lo Shalalá no fue un neologismo que llegó para quedarse, ¿verdad?).

Mi vida -caótica, ahora: capitalina; (pero siempre azotadita)- se sigue desarrollando de formas inesperadas. Hay días en los que realmente pienso que hay un PLAN MAESTRO. Sí, así, con mayúsculas: un destino al que nadie escapa, un hilo tenso por la moiras, una sentencia que cae sobre uno como las palabras de las brujas sobre McBeth (Dios, pobre McBeth). Ahora me dedico a escribir ¿No es eso genial?… un timorato ¡Sí! O bueno, al menos me acerco más a que me vida consista en eso, escribir.

Mientras tanto, siento que esa visión, ese viejo sueño, va saliendo de la nada, del mundo de las posibilidades, tal y como las viejas fotografías surgían poco a poco en el papel gracias a la acción del revelador. Planes, proyectos, la expectativa de un futuro: eso vida ¿no? Y la vida es complicada; pero bueno, mis juegos, desde niño, siempre fueron complicados ¿Por qué mi vida adulta no lo sería?… Adulta… o bueno, adultescente. Como sea, insisto, esa cocina está por venir. ¡Ya está cerca! Bueno, relativamente cera.

—-Apuntes sobre la cocina: Ejem, sé que no entienden. Yo apenas lo entiendo, pero bueno, ahí les va: ¿Por qué una cocina? Bueno, para mí, la cocina siempre es y será el corazón de una casa; como el fogón de las chozas de la sierra, o el fuego de las cuevas (creo que me doy a entender). Sin embargo, más allá de eso, significa casi lo mismo que el fuego para Freud: la civilizaciónes; o lo que es lo mismo, la sublimación. Hell yeah Tatia Freud!  Tenías mucha razón esa calva cabeza y cancerosa boca. Anyway, esto viene al caso porque para mí alguien es independiente de verdad hasta que tiene que cocinar todos los días. Preparar los alimentos es la metáfora suprema de la conservación de la vida, de la procuración de la/el/los amados. No por nada si algo caracteriza a Santa (o a casi cualquiera de mis amig*s) es esa vocación a alimentar hasta dejarnos gordos de amor. FIN de las variaciones sobre una cocina —–.

¿No sería encantador escribir aquí todos los días? Sí, lo sería. Pero bueno, no me propongo ya imposibles; con todo lo que debo escribir al día, no sé si aún quede tiempo para esto. Hoy escribo porque es un día especial. Por un lado, el egoísta, mañana empiezo en mi nuevo trabajo de blogger, por el otro, el de hombre de familia, hoy mi hermano pide la mano de su novia. Sí: Mufaaaasa. En estos momentos se está bañando y yo busco la marcha fúnebre para ponérsela en cuanto salga de la regadera (y el premio para mejor hijo de la chingada es… ¡para el Cobayo! [Aplausos]). Ja.

En fin, así comienza un domingo. Más bien, continúa. Me fui a la cama a las seis de la mañana y me desperté a eso de las 10. ¡Pff! Pero bueno, así es mi nueva vida, mi vida que -ahora sí- parece vida.

:)

Mi nueva -capitalina, caótica, Carolina Nissen, rubia, frilancera- vida

No suena mal, la verdad…

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Un comentario en “Domingo de domingos

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