Dando tumbos

Estándar

Dicen que la Patria no es donde uno nace, sino donde el corazón habita (bien podría ser un sillón rojo…).

Por muchos años este cliché me fue ajeno. Desarraigado del mundo conocido –de, al menos, mi mundo conocido–, sentía que mi casa, como un caracol, la llevaba a cuestas. Cargaba a diario, primero, una mochila; luego un morral; después vino la fascinación por los “bolsos de cartero”, y a uno le siguió otro, y luego otro. En ellos cargaba libros, cuadernos y cigarros. Todo lo que a mi juicio necesitaba para salvar un día. Con el tiempo se le agregaron condones y lubricantes; después, medicamentos. Cargué mi casa a cuestas hasta sumar más de 20 mochilas, morrales y bolsos.

Al dejar Puebla pensé que, por fin, había ganado mi regreso a casa. Sin embargo sólo encontré un tablero de serpientes y escaleras; un dar de tumbos interminable…

Sin embargo, dicen, las piedras rodando se encuentran. Encontré otras y otros desarraigados. La mayoría miembros de ese selecto grupo que, con cierto desdén, llaman “gentes de fueras”. En sus historias encontré eco a mis desvelos: ir de un lugar a otro, de un nombre a otro, de una relación patológica a otra aún más enferma. Dar de tumbos por botellas, cigarros y otras sustancias. La eterna sensación de ser esa abejita rechoncha del video de No Rain de Blind Melon. Esa sed por alcanzar el último minuto de reproducción, donde encuentra a otros, a otras, que también tuvieron que dar de tumbos para encontrar su hogar.

Tumbos más, tumbos menos, todos lo encontramos. Unos se hallaron en los brazos de alguien desconocido. Otros, en trabajos que nunca creyeron poseer. Y unos más nos encontramos en un balcón habitado por un carrito de súper y algunas plantas, viendo la vida pasar y coincidiendo en que estamos en el corazón de todo, en el ombligo de la tierra, en un país cuya bandera es una bandera de blanca. Un bandera de rendición.

Hemos ido poniéndole rostros y expresiones a las calles. Nos hemos contado cuáles son nuestras favoritas. Hemos hecho nuestro un lugar donde no sabemos cuántos tiempo estaremos antes de tener que rodar de nuevo. Y volver a dar tumbos hasta caer en la casilla correcta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s