30 formas de morir electrocutado

Estándar

I

Qué se le va a hacer. Las complicaciones traen complicaciones.
Hoy me comuniqué con la aseguradora: mi petición de cirugía programada fue rechazada. ¿Sus razones? Con la primer intervención –y las complicaciones que derivaron– agoté los recursos destinados a este padecimiento.
Así que ahora debo pedir una carta de potenciación –signifique lo que eso deba significar– para aumentar mi línea de… ¿crédito? El mundo de los adultos es demasiado confuso.
Eso o esperar a abril o mayo. O juntar el dinero suficiente para pagarme la operación en una clínica de precios bajos y dudosa calidad.
A final de cuentas, no es una cirugía a corazón abierto.
Qué se le va a hacer, las complicaciones traen complicaciones.
Y, aunque mi cuerpo se sienta todo, menos mío, de algún lugar –un pozo profundo, parece– extraigo fuerza.
Después de todo, lo peor no es la desgracia, sino sobrevivir a ella.
Y eso de sobrevivir se me da bien.

II

Las malas noticias se parecen a la electricidad.
Sin querer uno se convierte en pararrayos.
Justo en eso pensaba cuando me topé con las ilustraciones del Dr. Stefan Jellinek, quien escribió numerosos textos sobre los peligros que entraña la electricidad. Las ilustraciones que acompañan su texto van de lo escalofriante a lo improbable, muy al estilo de ese programa de Discovery Chanel: “1,000 formas de morir”.
A continuación, cuelgo las que más me gustaron.

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